lunes, 21 de septiembre de 2020

MELANCOLIA ES OTOÑO

 

 

Ya estamos en otoño. Puntualmente nos ha tomado el relevo a esa estación de luz y calor que fue el verano. Los cielos se nublan y las lluvias nos saludan con su alegría vivificante.

Todas las estaciones son bellas y cada una tiene su color y su encanto… el otoño es propicio para retirarse a lugares recogidos y descansar, meditar, leer y pensar… El otoño nos pone más románticos a los románticos y nos invade la nostalgia, los recuerdos, la melancolía que es nuestro síntoma más identificativo…

Las “Hojas Amarillas” de Bécquer… que nos hablan por todos los rincones donde hubo árboles verdes hace unos días…

Machado en su tercera estrofa de “Otoño”, nos dice lacónicamente…

En el lagar, rojo vivo;

Agua en la pera madura,

Oro en los chopos del río.

Ramón de Campoamor, en su poema de las “Estaciones”, nos resume la vida con su fácil y ágil pluma…

Joven, pensé, pero pensaba en vano;

ya viejo, no sé amar lo que amar quiero.

Trae rosas abril, fruto el verano,

hojas secas octubre, escarcha enero.

Tal es la fuerza del destino humano;

lo que ha de ser después, nunca es primero,

espera la niñez, el joven quiere,

piensa el adulto, y la vejez se muere.

No podría entenderse el verano de frutos sin la primavera de flores y amores… Tampoco sería posible concebir el invierno desolado y yermo sin una preparación mística y concentradora como es el otoño…

Los románticos  vivimos este periodo como escenario de nuestro corto y difícil paso por una vida y por una cultura que nos es demasiado material y demasiado rápida… demasiado competitiva y demasiado del triunfo y del éxito…

Leyendo a Chateaubriand, en su obra casi autobiográfica que titula “Rene”, nos encontramos con su cita con recuerdos y lugares… en otoño… no podía ser de otra manera…

“Todos los años, a la entrada del otoño, iba a la casa de mi padre, situada en medio de un bosque y a la inmediación de un lago, en una apartada provincia”.

Ha llegado el otoño… es momento de recogerse, meditar, leer… y citarse con la mística figura de nuestro pasado, que nos recuerda nuestras cuentas pendientes.

Os invito a recordar el post de aquél poema entre generaciones del lejano 2014: EL PUENTE ENTRE LAS GENERACIONES

 ¡Hay que recoger la leña de los afectos para calentar ese invierno que nos amenaza!

¡Feliz otoño… entre libros!

 

Escrito por: Javier Morera

sábado, 12 de septiembre de 2020

RECORDAR PARA APRENDER


El 14 de septiembre de 1920, en un lugar de Uruguay, nació un escritor que hoy queremos recordar… Mario Benedetti

El lunes próximo se cumplen 100 redondos años de su nacimiento… y es bueno recordar y celebrar que nació y que se dedicó mucho a escribir y dejarnos en sus obras un talante y unas enseñanzas que además eran lindas y correctas.

Desde finales del siglo XX han sido conocidas, populares y muy entrañables sus citas, sus relatos cortos, sus pensamientos… Muchos se han impreso y enmarcado en tarjetas, frentes y corazones… Benedetti se citaba en la Universidad y en los teatros, en las cartas de enamorados y en las celebraciones… en libros y en nuestras consejas y reflexiones… Siempre que tratas un problema humano te salta a tu conciencia un bonito y apropiado mensaje de este genio de los aforismos y de las relaciones humanas…

Sin ser filosofo, es reflexivo y constructor de pensamiento… sin ser político, maneja las dinámicas sociales… sin ser juez ni clérigo, perdona y entiende los errores, las caricias, los deseos y las pasiones…

Hay que recordar a este maestro y que mejor que citar casi en su centenario una obra corta y concreta donde con maestría nos dice que hay que aprender, hay que recordar, hay que guardar la información del error cometido precisamente para no volver a reproducirlo…

Os invito a releer esa pieza que se titula: Miss Amnesia… de la cual os pongo una cita… Para aprender con esta lección tan “típica” como caemos fácilmente en el olvido, para evitar la ansiedad de la culpa… y con ese Mecanismo de Defensa del Yo, superar la crisis y volver a caer en nuestros mismos defectos una y otra vez…

Así nos ocurre con los trabajos, con las deudas, con los negocios, con los juegos, con los propósitos, con los vicios… y muy especialmente con los “amores” o sus sucedáneos que nos conquistan cada viernes para darnos dolor de cabeza cada lunes…

La muchacha abrió los ojos y se sintió apabullada por su propio desconcierto. No recordaba nada. Ni su nombre, ni su edad, ni sus señas. Vio que su falda era marrón y que la blusa era crema. No tenía cartera. Su reloj pulsera marcaba las cuatro y cuarto. Sintió que su lengua estaba pastosa y que las sienes le palpitaban. Miró sus manos y vio que las uñas tenían un esmalte transparente. Estaba sentada en el banco de una plaza con árboles, una plaza que en el centro tenía una fuente vieja, con angelitos, y algo así como tres platos paralelos. Le pareció horrible. Desde su banco veía comercios…

Te recordamos Benedetti…

 


Escrito por: Javier Morera

sábado, 5 de septiembre de 2020

ESTOY AQUÍ, VIVO…

 


Comenzamos septiembre, después de un verano enfermizo y controlado por virus y restricciones… Las ciudades vuelven a recargar sus colmenas de trabajadores y estudiantes… Gregarios y hacinados, nos ordenamos entre celdas y escaleras, pupitres y aparcamientos… Lejía y mascarillas… los hospitales nos esperan amenazadoramente… Sufrimos esa forma de civilización que hemos comprado por comodidad y miedo… y pagamos el precio del hacinamiento y la uniformidad… todos juntos, iguales, marcados y ordenados caminamos hacia los trabajos, estudios y diversiones… siempre en fila… homologados hasta en el diagnostico y el tratamiento… Siglo XXI.

El 1 de septiembre de 1875, en Chicago, en una América que aun estaba arrebatando las últimas montañas a los indígenas a fuerza de disparos… nació Edgar Rice Burroughs… un americano que intentó crecer y hacer carrera en muchos caminos y oficios… incluido el militar, como su padre, y los negocios y aventuras de un típico de esa época y esas tierras…

Al final, ya metido en algunos años, resolvió su presente y su madurez gracias a una estupenda imaginación que supo abrir al papel y al público…

Al conocer su obra, no te sorprenden sus habilidades descriptivas, ni su floja cultura literaria… ni sus conocimientos científicos, ni geográficos, ni zoológicos colmados de gruesos errores… Ni siquiera parece el primero en tratar ciertos temas sobre los mundos “marcianos” o las selvas… Lo que te atrae de E. R. B. es su capacidad para proyectar el problema humano de sentirse tan constricto, tan agobiado, tan atado y prisionero de tantas y tantas normas, leyes, costumbres…

En 1912, en ediciones de fascículos, sin importancia… salta al mundo una figura, un personaje, un mito del siglo XX que a todos nos evoca nuestros orígenes primitivos y nuestros anhelos mas instintivos… salta al mundo desde el avión de la fantasía… Tarzan de los monos… Y se queda con nosotros… pronto se construye en libro… luego en película… en series… en comic… en dibujos animados… se repite y reconstruye cientos de veces… en todos los idiomas… para todas las edades… Ha nacido Tarzan… imposible de creer… magnifico para soñar, imprescindible de copiar… de admirar…

El autor sólo dejó sacar sus arquetipos, como dirían psicoanalistas famosos… solo nos ayudó a utilizar nuestros “Mecanismos de Defensa del Yo”, para poder huir de este enjambre encadenado que llamamos progreso…

Tarzan, se hace a si mismo (mito del nacimiento del héroe), aprende y copia de otros lo bueno y lo malo… acierta mas, por ello vive y triunfa… tropieza a veces, aprende, se venga, crece, ama y odia, lucha y gana… y se convierte en rey de la selva… de su mundo… sin ayudas… Juez de la creación…

En todas las edades y en todas las culturas es bueno “pasar” por Tarzan… pero en esta época de normificación y crisis de identidad aun se necesita mas leer a Tarzan… olvidándose de Burroughs, y viviendo la aventura de hacerse fuerte en la selva, solo, desfavorecido, perdido… con ese grito tan escalofriante que dice a todos los demás seres incluido virus y pandemias… “ESTOY AQUÍ, VIVO Y SEGUIRÉ VIVENDO LIBRE Y FELIZ”…


 Escrito por: Javier Morera

sábado, 29 de agosto de 2020

LEER EN OTOÑO

 



Tuerce el verano, se inclina…

Pierde fuerza el sol y gana el viento…

Los frutos rojos y maduros aparecen en ramas desvestidas…

Las hojas forman alfombras en vez de techos.

 

Agosto termina y se anuncia Septiembre…

El agua escasea, hay sequía…

Las nubes crecen y se multiplican. Hay esperanza…

La noche va ganando, el día huye, el sol se esconde…

 

Monotonía de trabajos, rutinas de limpiezas…

Vuelve la luz falsa de una lámpara…

Ventanas cerradas, mangas largas, calles vacías.

Regresa el calor guardado de un abrigo…

 

El otoño ya llega, no es esperado, pero viene…

El calor nos abandona, deja sus centinelas en el sur…

El frío nos acecha, manda exploradores desde el norte…

La vida decrece, triunfa el letargo y la semilla.

 

Entre lanas, cristales, un té caliente…

Amarillos, naranjas, rojos…

Nieblas, lluvias, nieves…

¡Metete en un libro! ¡Renace!


 Escrito por: Javier Morera

sábado, 22 de agosto de 2020

ROMANTICOS DE HACE SIGLOS

 

portada libro Sandokan

El día 21 de agosto de 1862, nacía en Verona Emilio Salgari. Hace muchos años. Escribió muchas obras, entre novelas de aventuras y cuentos, artículos y relatos… Parece que fue uno de los escritores que resolvió su motivación de viajes y aventuras, en sus decenas de historias fantásticas y exóticas… Paisajes, situaciones, tormentas, selvas, misterios y un montón de personajes que han sobrevivido a su desdichado autor.

Hoy es poco recordado, relegado al mundo de lo juvenil casi infantil… Un adulto de hoy se da de menos de leer las aventuras de Sandokan, aunque se encanta con los monstruos de El Señor de los Anillos o un salta paredes de Spiderman. Las modas que no las razones.

Me gusta de Salgari como vivió de forma romántica un mundo que ya no lo era y le mató de la manera más cruel que tiene el absurdo nihilismo de los posmodernos de principios del siglo XX.

El día 28 de agosto de 1749, nacía en Francfort del Meno, uno de los mas grandes autores y pensadores de la cultura romántica. Johann Wolfgang von Goethe. Nos dice su biógrafo Marcel Brión, que era “un muchacho inteligente y curioso que abría enormemente los ojos ante todas las imágenes halladas en su camino”…

Goethe, fue afortunado en su nacimiento, en su carrera, en sus estudios e investigaciones, en sus publicaciones… en sus relaciones sociales e intelectuales… Todo lo contrario a Salgari.

Tal vez en su obra mas afamada, “Fausto”, nos da la clave de su éxito… pero de ella quiero hacer una cita de una de sus características básicas… el amor a los libros…

“… para mi los goces del espíritu consisten en un libro, en una hoja, en una pagina; solo los libros pueden hacernos soportable y hasta deliciosa una larga noche de invierno, y hacernos llevar una dichosa vida que reanime todos nuestros miembros. ¡Ah! ¡Y cuando puede uno desenvolver un venerable pergamino, siente en su corazón todas las inefables dichas del cielo!”.

Johann Wolfgang von Goethe
 

Escrito por: Javier Morera 

domingo, 16 de agosto de 2020

VACACIONES, UN TIEMPO PARA…


Recuerdo mis lejanos tiempos infantiles, de colegio, en los que esperabas las vacaciones para hacer cosas que te gustaban, como jugar y leer algunos libros que eran “gordos”, casi de “mayores” para “quitar” tiempo a deberes y estudios durante el curso normal…

Tarzan, Robin Hood, Robinsón Crusoe, La Isla del Tesoro, Un Capitán de Quince años, Cinco Semanas en Globo, Colmillo Blanco, los Tigres de Mompracen, Guillermo Tell, La Flecha Negra…

Te llegaban a marcar el ritmo de ese verano, leídos despacio, para que no se terminarán pronto… y las conversaciones a que te lanzaban, con amigos y familiares sobre el tema, la época, el autor… películas que les intentaban reproducir… ilusiones de personajes y mundos atrapados en aventuras singulares y recuerdos de aquellas felices vacaciones…

Recuerdo mis lejanos tiempos juveniles, de Instituto y Universidad, en los que deseabas las vacaciones para esas actividades deportivas que te interesaban y esas literaturas que no podías abarcar entre estudios y trabajos…

Romeo y Julieta, La Celestina, El Mío Cid, La Iliada, El Quijote, Bodas de Sangre, En Busca del Tiempo Perdido, Rojo y Negro, El Noventa y Tres, El Nombre de la Rosa, El Mundo de Sofía, Utopía, Walden Dos, 1984, …

Cientos de obras maestras que te hacían ver “cosas” de otra manera y ver las cosas que no se veían sin libros… Y las conversaciones que se entretejían con compañeros, profesores, amigos… Artículos de revistas, prólogos, conferencias, películas, ensayos, estudios… todo se relacionaba en esa preciosa red del conocimiento humano, de la cultura…

Cuando relees alguno de tantos de estos textos referentes en nuestras vidas, aun emergen recuerdos de aquel verano, de aquellos paisajes y aquellas personas con las que compartimos temas y debates… escalones por los que hemos ido subiendo hacia esa atalaya, desde donde ahora, contemplas horizontes y desiertos con poca energía literaria en moda…

No es preciso decir que, aunque podamos leer durante todo el año, las vacaciones son un tiempo bueno y apropiado para leer con más calma y método que en otras temporadas de horarios y cansancios… Un asiento, luz, ese libro que nos espera y nuestra inteligencia para reproducir de nuevo todos los engramas mentales que alguien encapsuló en esas miles y miles de palabras que forman el libro.

Hay otras muchas formas de pasar las vacaciones… trabajando… viajando… bailando, bebiendo, durmiendo, comiendo… Yo me quedo con mis recuerdos de miles de libros que me han ido deleitando con mundos inmateriales, pero ricamente cargados de idealismos y emociones… línea tras línea… pagina tras página… libro tras libro… año tras año… 


Escrito por: Javier Morera

domingo, 9 de agosto de 2020

RECORDAR, QUE NO CELEBRAR

Comienza agosto y seguimos vigilantes y preocupados por el acoso a que nos somete ese agente vírico que quiere invadirnos y adueñarse del planeta Tierra. Parece un tema de libro o de película, pero es así de cierto y así de triste. Aunque debemos recordar que los virus, tan sencillos y primitivos, no tienen nada parecido a un interés o plan y menos la capacidad extraordinaria que deberían poseer para organizarse y planificar la campaña de invasión y dominio de nuestra civilización.

Pues no, el Covid-19 nos hace daño y frustra nuestra cultura basada en la masificación y el consumo de servicios “gregarios” pero nada tiene de un plan ni natural ni inteligente para terminar con nosotros… aunque puede que lo consiga, si no adoptamos otras formas de vida y de diversión…

Otras situaciones, si que son muy pensadas y “racionalizadas” para atacar a nuestras personas o pueblos… En estos días, debemos recordar, que nunca celebrar, una de las atrocidades mas espantosas que ha “fabricado” la humanidad… El día 6 de agosto de 1945 se lanzó sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, con más de 300 mil personas, casi exclusivamente civiles, la primera bomba atómica… una explosión de mas de un millón de grados de calor… miles de kilómetros afectados… años de dolor y muerte… un cuarto de millón de muertos…

El día 9 de agosto se bombardeó Nagasaki con otra bomba nuclear… parecida…

Eran ciudades no avisadas, escasamente bombardeadas hasta entonces, sin objetivos militares, sin estrategia… pensado para crear una ola de muerte y dolor… miedo… barbarie… sufrimiento…

Las lanzaba una inteligencia apoyada en ciencia y técnica, en grupos y conocimientos… La mas famosa democracia de la Historia… Y se la lanzaba a unos pueblos desarmados y pacíficos, llenos de hospitales y comerciantes…

Han pasado 75 años… hoy se cumplen… ¡Que poco se recuerda!...

Ahora estamos pendiente del virus… de la economía… de las posibles vacunas… Os invito a reflexionar sobre nuestras grandes contradicciones… Y, por supuesto leer sobre estos hechos… Hay algunos libros pero poco se divulgan… no es grato recordar las barbaridades que hemos hecho… El problema es que, si no somos conscientes, si no recordamos, cualquier día, con cuatro “razones” hilvanadas por algún “demócrata” nos tiramos otra bomba de nuestra maravillosa inteligencia… ¿social?


Escrito por: Javier Morera