viernes, 19 de enero de 2018

CHAUCER A RITMO DE ROCK




 “Las suaves lluvias de abril han penetrado hasta lo más profundo de la sequía de marzo y empapado todos los vasos con la humedad suficiente para engendrar la flor; el delicado aliento de Céfiro ha avivado en los bosques y campos los tiernos retoños y el joven sol ha recorrido la mitad de su camino en el signo de Aries; las avecillas, que duermen toda la noche con los ojos abiertos, han comenzado a trinar, pues la Naturaleza les despierta los instintos. En esta época la gente siente el ansia de peregrinar, y los piadosos viajeros desean visitar tierras y distantes santuarios en países extranjeros; especialmente desde los lugares más recónditos de los condados ingleses llegan a Canterbury para visitar al bienaventurado y santo mártir que les ayudó cuando estaban enfermos.
Un día, por aquellas fechas del año, a la posada de «El Tabardo», de Southwark, en donde me alojaba dispuesto a emprender mi devota peregrinación a Canterbury, llegó al anochecer un grupo de veintinueve personas”…

Estas son las primeras líneas del texto histórico y famoso de “Los Cuentos de Canterbury”, de Geoffrey Chaucer, escritos a finales del siglo XIV en esa Inglaterra  que ya se preparaba para salir de la larga Edad Media…
Seguro que ya conoces esos cuentos… como otros de esas modas, famosos en Italia, Francia, España… no es superfluo releerlos y recordarlos de vez en cuando para darse conciencia de lo poco que hemos cambiado… o de lo mucho que se sabe hace siglos y la poca aplicación practica que de todo ello aprovechamos…
Esta semana hablamos de una película que tiene relación con uno de estos cuentos… “El Cuento del Caballero” y le voy a extraer una cita de cada una de sus cuatro partes…

“Uno tiene riquezas, que pueden causar su muerte o pérdida de la salud; otro es liberado de la cárcel, sólo para perecer bajo el cuchillo de sus criados al llegar a casa. Infinitas calamidades provienen de esta forma de proceder: no sabemos qué es lo que pedimos en oración a los dioses aquí abajo. Nos comportamos como un hombre borracho como una cuba: sabe perfectamente que tiene un hogar al que dirigirse, pero desconoce dónde se halla. Y el hombre bebido camina por senda resbaladiza. Así es como nosotros andamos por el mundo, en busca desesperada de la felicidad, pero, generalmente, donde no se encuentra”.

Y ahora de la segunda parte…

….”¡Tú, imbécil!, métete esto en la cabeza: el amor no tiene barreras, y seguiré amándola a pesar de lo que hagas. Pero como tú eres un caballero honrado, dispuesto a mantener en el campo de batalla tu pretensión por ella, te doy mi palabra de honor de que mañana compareceré aquí, sin que lo sepa nadie, vestido de caballero y trayendo conmigo las armas y corazas necesarias para ti, de modo que puedes elegir las que te parezcan mejor y dejes las peores para mí. Esta noche te traeré comida y bebida suficientes, así como mantas para que puedas dormir. Y mañana, si ganas tu dama y me matas en este seto, entonces, por lo que a mí concierne, será tuya.
Palamón replicó:
-De acuerdo.
Y, después de haberse dado mutuamente palabra, se separaron hasta el día siguiente.
¡Inexorable Cupido, cuyo imperio no admite rival! Dice bien el proverbio: «Ni el amor ni el poder toleran amistad»”,

La tercera…

…. “Realmente hubo muchos que pensaron que jamás por tierra o por mar tan pocos habrían constituido un grupo tan impresionante de esplendor caballeresco, pues todo hombre que sentía afición a la caballería y estaba ansioso de labrarse un nombre había rogado que se le permitiera tomar parte en la competición. Los elegidos tuvieron suerte: si un torneo así tuviera que celebrarse mañana en Inglaterra o en cualquier otra parte, podéis imaginaros que todo caballero y enamorado, capaz de ello, estaría allí para entablar batalla por una dama. Os puedo asegurar que sería un espectáculo digno de contemplarse”.

Y la cuarta y última… el final…

“Entonces, el Consejo reunido y los barones establecieron entre ellos la denominada unión o matrimonio. De este modo Palamón convirtió a Emilia en su esposa entre músicas y alegría. Que Dios, que ha creado el ancho mundo, les envíe su amor; se lo ganó merecidamente. Ya todo iba bien para Palamón: vivía con riquezas, salud y felicidad. Emilia le amó con tal ternura y él la sirvió con tal devoción, que nunca hubo una palabra de celos o de contrariedad entre ellos.”

En la cinta de la que tratamos, hay cambios, adaptaciones y muchas variaciones… pero los grandes problemas como la búsqueda de la felicidad y la competición… siguen siendo lo mismo…



Escrito por: Javier Morera
 

domingo, 14 de enero de 2018

HABLAREMOS DEL TRONCO DE LA HISTORIA




Hace un poco más de un mes, publicamos en este blog, un artículo sobre la obra titulada “Ivanhoe”, de Sir Walter Scott, en el cual recorríamos algunas citas y una hipótesis biográfica sobre el autor y su obra.

Esta semana nos divertimos con una película: “Destino de Caballero” de 2001, en la que un escudero quiere llegar a ser caballero en esas épocas tan idealizadas por los románticos como Scott y que hemos dado en llamar muy acertadamente “Edad Media” ya que son el medio, el centro, el tronco, el cuerpo principal de lo que hoy somos sus meros y frágiles dedos… casi inútiles… ya que solo nos sirven para los teclados, pero no podemos mover la espada ni menos azadas, hachas o la lanza de un torneo…

En la visión de la película y en su consiguiente sesión y charla, se abordarán muchos temas… desde el remate de esa conocida obra citada de Ivanhoe, que nos ha dejado “ganas de hablar de ella” hasta la relación de la cinta con otras obras clásicas y leyendas que todos conocemos…

Hablaremos de las relaciones sociales y sus diferentes “ordenes” y valores en la edad que trata la película.
Hablaremos de la siempre vigente leyenda histórica del Rey Arturo y sus Caballeros.
Hablaremos de los “Cuentos de Canterbury” y sus relaciones con la cinta.
Hablaremos de los linajes, los apellidos, las casas, los títulos nobiliarios y sus normas en la Edad Media…

Hablaremos de los anacronismos entre lo que sabemos que ocurría en aquellas épocas y lo que queremos insinuar en nuestra historia cinematográfica…

Hablaremos de valores frente a títulos, de “haceres” frente a Haciendas, de querer y de poder…

Hablaremos de Identidad frente a Conducta…

Hablaremos… 

Somos intelectuales y hablamos… de casi todo… menos de deporte y sexo (que son para hacerlo en vez de hablarlo) ni de comida, que como su nombre indica… solo es para ser “comida”…

¿Y tú de que hablas?


 Escrito por: Javier Morera
 

jueves, 11 de enero de 2018

HUYENDO DE LA SOLEDAD




 Si Erich Fromm hubiera visto “El Mañana Nunca Muere”, tal vez hubiera sonreído ante ese episodio en que el protagonista de la saga tiene que huir esposado a una joven oriental, que resulta ser habilidosa espía en una moto potente por las complicadas calles de una barriada superpoblada… y perseguidos por un ejercito tan incansable e interminable como deficiente de “malos” maliciosamente mal intencionados.

Terminamos el año con “El Arte de Amar”… y empezamos con Bond. Terminamos con los problemas de una sociedad que no educa para el amor de ningún tipo (al menos de los que Fromm recomienda) que solo piensa en egoísmos y subjetivismo, que solo busca su satisfacción personal y su camino…

Empezamos con esta película citada, y os invito a que observéis con atención y gusto como en esta secuencia de varios minutos, los protagonistas nos dan todo un resumen de lo que había dicho Fromm hace más de 50 años… La pareja se une por casualidad pero sin desearlo se encuentra atada, no por un matrimonio o unas circunstancias sociales, sino por unas “esposas”… debe huir del perseguidor y superar los problemas que le llegan… no tiene plan… solo urgencia, prisa, velocidad… deben huir, avanzar, escapar, esconderse… van en una moto (la vida misma) que cada uno sabe conducir muy bien, pero ¡a cuatro manos y esposados!... uno debe dirigir, el otro tiene que fiarse… y seguir… y avanzar y ayudarse en pos del bien común egoísta… salir de los problemas que les encorren…

Cuando parece que ya han superado la persecución… la pareja se deshace… Solo se necesitaban en una huida del enemigo común, que para Fromm es la Separatidad, y a buscar el camino de la libertad y la felicidad… compañeras que nunca se encuentran… solo en Hollywood… pero como Bond no es de esta fabrica de sueños… seguiremos buscando, luchando y huyendo de nuestro viejo enemigo… la soledad del humano desde que nace…


 Escrito por: Javier Morera


sábado, 6 de enero de 2018

CALENDARIO NUEVO… ILUSIONES NUEVAS




Comienza un nuevo año y con él una nueva marea de títulos y proyectos. Todos aportamos nuestras ofertas, nuestros deseos y entre los asistentes a nuestra reunión se despejaron las incógnitas que nos darán cita y tema para todo el 2018.
Comenzamos con algunas películas, relatos cortos, charlas de recorridos históricos… mientras pasan los días y preparamos las lecturas de libros más densos y extensos…

Es un reto cada año, como cada libro, cada sesión, cada encuentro… leer, entender, hablar, explicar, comprender mejor con otras opiniones, otros gustos, otras sensibilidades, conocimientos, subjetividades y experiencias… cada libro, cada persona, cada persona cuando lee cada libro…

Hay libros nuevos, para muchos… hay libros leídos por algunos… hay libros repuestos, para releerse, para reentenderse… para reencontrarnos con los viejos momentos cuando los leímos…

Ya nace la luz, ya crece el día, ya empezamos nuevo año… ya caminamos hacia el verano… leemos, nos encontramos, conversamos, leemos, hablamos, respiramos aire y seguimos los caminos marcados por nuestra cultura, nuestras aficiones, abrimos el libro… nos asomamos a otro mundo… respiramos otra atmósfera, pisamos otras tierras, vivimos otras vidas… leemos…

Volveremos a introducirnos en páginas que son pensamientos, en títulos que son consignas, en frases que son  mundos, en literaturas que son psicologías…

Empezamos con una película del mundo Bond… terminaremos, en el lejano diciembre con Erich Fromm… entre medio… ¡quien sabe lo que nos pasara entre líneas por nuestra mente lectora!…
Leemos… hablamos… algunas veces, también pensamos…





Escrito por: Javier Morera