Como todos los años, tras unas semanas de invierno,
cuando ya casi no recordamos la Navidad y empezamos a ver en árboles y arbustos
un pequeño rebrotar de las actividades vegetales… nos invade, como una tormenta
social y psicológica, la pasión por disfraces, máscaras, desfiles, bromas,
fiestas y mucha algarabía… ¡Nos está sobrevolando el Carnaval!…
Los curiosos lo queremos conocer, comprender, datar
y definir en unas determinantes y concretas categorías. Resulta imposible.
Primero por sus múltiples orígenes y raíces que nos hacen descender hasta los
centros arqueológicos y mitológicos más insospechados y lejanos… Segundo por tantas
diferencias con que se nos presenta en formas y tiempos, regiones y épocas… que
nos parecen aspectos distintos cuando solo son diferentes caras de la misma
“moneda”… También nos complica la interconexión con distintos tipos de estudio
y método... Sociología, Historia, Antropología, Psicología y Psiquiatría,
Clima, formas de gobierno, relaciones de poder y métodos educativos… La
tradición, la cultura, los intereses, la religión, la política…
Una forma fácil para acercarse a comprender este
fenómeno tan atractivo como cambiante (este es otro de sus inconvenientes para
ser fácilmente analizable) es leer con atención esas obras de referencia,
breves pero con mucha amplitud de miras, que podemos encontrar en muchas
culturas como ocurre para los aragoneses con esa colección CAI-100 que muchos
conocemos. En esta serie, en el número
52, encontramos una aceptable guía de El Carnaval en Aragón. Y en pocas páginas
nos intenta exponer algunos de los múltiples temas y características que
podemos encontrar en estas fiestas y en estas regiones de Aragón.
Si tenemos que resumir algunas notas de este curioso
fenómeno del Carnaval, nos quedaríamos con: libertad, igualdad, abundancia… al
menos eso es de lo que se carece, especialmente en invierno y por eso es lo que
se busca con exceso y sin paciencia en esta fiesta de “saltar las normas y el
orden establecido por la autoridad”…
Así entenderemos la búsqueda del anonimato para no
ser censurado por esas formas o vestimentas… Los excesos en comida, bebida,
bailes, juegos, competiciones… burlas…
Lo más reprobable, al menos para algunos pacíficos
de hoy, serian los actos que pueden llegar a ser violentos, peligrosos,
ofensivos, degradantes para otros… Ya que cuando saltamos la norma, lo difícil
resultara poner el grado o la cantidad de lo que nos podemos permitir transgredir
esas pautas de buena conducta que el carnaval nos permite relajar…
Si revisáis uno de estos pequeños libros de
introducción al carnaval… y luego os metéis en una de sus “fiestas”… formaréis
vuestros propios juicios de sus causas y sus manifestaciones.
En próximas publicaciones trataremos como algunos autores
han visto esta celebración de la vuelta de la luz.
¡Feliz Carnaval!
Escrito por: Javier Morera
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