sábado, 23 de enero de 2016

¡QUE CASUALIDAD!


"Una tarde de primavera, ya próxima la noche, Ernestina estaba en su ventana. Contemplaba el pequeño lago y el bosque más lejano. La extremada belleza del paisaje contribuía quizá a sumirla en una melancólica abstracción. De pronto volvió a ver al joven cazador que descubriera unos días antes; y estaba también en el bosquecillo del otro lado del lago. Llevaba un ramillete de flores en la mano. Detúvose como para mirarla. Ella le vio besar el ramillete y, enseguida, colocarlo con una especie de respetuosa ternura en un hueco de una gran encina a la orilla del lago.

¡Cuántos pensamientos provocó este acto, y cuán vivamente interesantes comparados con las monótonas sensaciones que hasta aquel momento le habían llenado la vida a Ernestina! Una nueva existencia comienza para ella; ¿Se atreverá a ir a ver a aquel ramo?; " ¡Dios mío, qué imprudencia!-se dijo temblando-; ¿Y si en el momento de aproximarse a la encina saliera el joven cazador entre los árboles cercanos? ¡Qué vergüenza! ¿Qué iba a pensar de mí? "Pero aquel árbol era la meta habitual de sus paseos solitarios; muchas veces iba a sentarse bajo sus ramas gigantescas, que se elevan sobre el prado y forman en torno al tronco común los bancos naturales protegidos por su vasta sombra.

Aquella noche Ernestina no pudo pegar los ojos; al día siguiente, a las cinco de la madrugada, apenas asomar la aurora…"

Si, claro, estáis leyendo un fragmento de un relato corto, llamado “Ernestina o el nacimiento del amor”… que nos cita para nuestra reunión del próximo jueves, 28 de enero… es del comienzo… y ya se perfilan las líneas maestras de ese autor maestro en contarnos su visión tan especial y particular sobre las relaciones afectivas…
Como dice de él uno de sus decididos admiradores y especialistas en  castellano, José Ortega y Gasset en su estudio “Amor en Stendhal”…

“Nos enamoramos cuando sobre otra persona nuestra imaginación proyecta inexistentes perfecciones. Un día la fantasmagoría se desvanece, y con ella muere el amor. Esto es peor que declarar, según viejo uso, ciego al amor. Para Stendhal es menos que ciego: es visionario. No solo no ve lo real, sino que lo suplanta.

Esta semana dedicaremos nuestras palabras y nuestras ideas a ese mago teórico y narrador de lances épicos sobre amores y decepciones… Pero hoy, como soy un romántico, quería deciros que es el aniversario de este autor que tanto me gusta… Hoy, el 23 de enero de 1783, hace 233 años, en Grenoble, nació Henri Beyle… mas conocido por su seudónimo, Stendhal…
¡Que casualidad!... como nos coinciden las fechas y las citas entre los románticos…



Escrito por: Javier Morera

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