martes, 12 de enero de 2016

EL GATO PARDO SIGUE RAMPANTE


Esta semana segunda de Enero, seguimos con nuestro recién estrenado calendario y nos introducimos en ese espacio tan conquistado y tan céntrico de la gran isla de Sicilia… Giuseppe Tomasi de lampedusa, con su obra tan conocida de “El gatopardo”, nos describe y nos hace vivir una época y una sociedad curiosa y cambiante que fue el siglo XIX en estas latitudes…

Ya en el capitulo primero nos adelanta su celebre “teoría” que tanto juego nos explica en las relaciones sociales… “Si queremos que todo siga como esta…” y mas adelante nos relaciona todo el devenir de esa moda y esa sociedad como una “comedia ruidosa y romántica”…

En el capitulo tercero, Lampedusa nos explica como la educación y las formas elegantes no pueden ser suplantadas ni mejoradas por la belleza y el dinero… cuando la bella Angélica ríe una broma totalmente inadecuada del caballero Tancredi… sobre monjas y violaciones de soldados y guerras…

El mal gusto y la torpeza del joven, lanzado a la conquista de la dama, no frena en su intolerable “broma”… y ella, sin ver el trágico sentido del insulto… ríe y celebra al joven… Siempre será preferible un ser educado y sensible que una posesión económica e incluso de atractivo físico… al menos eso nos lanza el autor del texto desde su visión refinada…y muchos aceptamos… el buen gusto y la finura en el trato son perfumes que nos endulzan la vida hasta darnos felicidad y alegría en nuestras vidas sociales…


En otro lugar, por le capitulo cuarto, nos deja una carta de presentación el joven Tancredi que también nos referencia su practica y su rudeza en las comparaciones hacia su amada… es clara… tan clara y tan fea como una grosería sin solución… algo que muchos hoy dirían una buena definición y muchos mas reirían… con ella os dejo… para que leáis el libro… que es un clásico… y en él hay muchas cosas de tipos clásicos y de toda la vida… ¡Y lo que triunfan entre la plebe!

Queridísima Angélica: he llegado, y he venido por ti. Estoy enamorado como un gato, pero también mojado como una rana, sucio como un perro perdido, y hambriento como un lobo. Apenas me haya limpiado y me considere digno de dejarme ver por la hermosa entre las hermosas, me precipitaré a tu encuentro: dentro de dos horas. Mis saludos a tus padres. A ti... nada, por ahora.»


Escrito por: Javier Morera

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