miércoles, 21 de enero de 2026

LA AGENDA DEL AÑO

 


Cada año cambiamos de agenda. Y ya estoy despidiéndome de la que ha estado conmigo todo este 2025, para ir acostumbrándome a la nueva, limpia y tan desnuda que aun esta tímida y olorosa a papel recién impreso.

Me despido de la vieja, usada y acostumbrada a mis manos, rellena de mis grafías y subrayados… He estado a gusto con ella, me ha acompañado todo el año, le he dedicado mucho tiempo, me ha servido muy bien y atenta a mis requerimientos, siempre a mis ordenes y sin protestar ni queja alguna… Me ha ordenado mis pensamientos y recordado mis horarios, me ha distraído en mis soledades y me ha concentrado en mis prioridades… ha tomado notas de mis compromisos y de mis recuerdos, de mis fallos y de mis lecturas y obligaciones…

En mi búsqueda de conocimiento y especialmente en mi conversación con ese “yo mejor” que me ayuda a ser más coherente y más sensato, más racional y constante, más tranquilo, reflexivo, menos vehemente… me ha ayudado a ser mejor con los familiares y los amigos, con el tiempo y con la memoria… con los demás… con el mundo… me ha hecho cumplir, ser social, llegar, crecer, ser mejor… Gracias.

La agenda es como un libro que escribes con tus planes y expectativas; es el libro de obligaciones y objetivos… es el libro de tus ilusiones… Pero luego, así como pasan horas, días, semanas… se va llenando de cambios, de tachaduras y frustraciones, de incumplimientos y de desengaños… No porque lo hagas mal, sino porque se ambiciona más de lo que se hace, se desea más de lo que se tiene, se prevé mas que lo que se termina…

Así van pasando asuntos y objetivos de agenda en agenda, de año en año… hasta que se desechan por imposibles o se deshinchan por falta de deseos… como la vida que va gastando agendas, consumiendo calendarios, contando años… siempre con anhelos que fueron, en alguna agenda, proyectos asumidos, fáciles, cercanos, posibles…

La agenda es un libro de vida, muy interesante cuando se está escribiendo, pero que nunca se reedita, y lo que es peor, nadie lee cuando se pasa de su año…



Escrito por: Javier Morera