En 1917 en Madrid de una familia muy humilde, nació
Gloria Fuertes.
Con muy poca formación pero con una clara
inteligencia, pronto se manejaba en las letras y en las poesías… enseguida
publicó, se formó… y llegó a ser profesora universitaria en años difíciles para
las mujeres y más si no venían de distinguidas sagas intelectuales.
Muchas poesías y documentos nos dejó cuando en 1998
la perdimos.
Generaciones de escolares recuerdan y reviven sus
canciones, sus poemas… sus personajes y sus cuentos… La pequeña pantalla y los periódicos nos han acercado a sus
grandes valores de defensora de la mujer, de pacifista activa y militante… de
defensora del medio ambiente…
En 2017, con motivo del centenario de su nacimiento,
se hicieron muchos actos y se publicó un libro con algunos de sus múltiples y
divertidos poemas… ME CRECE LA BARBA… que
hoy os cito e invito a leer con la sonrisa de su recuerdo y con el claro pensar
de que fue, doña Gloria, una mujer inteligente, moderna y en la línea de la
libertad, del amor y de la paz… una mujer fuerte… y una gran persona…
Os recuerdo alguna poesía…
AUTOBIOGRAFÍA
Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.
A los tres años ya sabía leer
y a los seis ya sabía mis labores.
Yo era buena y delgada,
alta y algo enferma.
A los nueve años me pilló un carro
y a los catorce me pilló la guerra;
A los quince se murió mi madre, se fue cuando más
falta me hacía.
Aprendí a regatear en las tiendas
y a ir a los pueblos por zanahorias.
Por entonces empecé con los amores,
-no digo nombres-,
gracias a eso, pude sobrellevar
mi juventud de barrio.
Quise ir a la guerra, para pararla,
pero me detuvieron a mitad del camino.
Luego me salió una oficina,
donde trabajo como si fuera tonta,
-pero Dios y el botones saben que no lo soy-.
Escribo por las noches
y voy al campo mucho.
Todos los míos han muerto hace años
y estoy más sola que yo misma.
He publicado versos en todos los calendarios,
escribo en un periódico de niños,
y quiero comprarme a plazos una flor natural
como las que le dan a Pemán algunas veces.
EN LAS NOCHES CLARAS
En las noches claras,
resuelvo el problema de la soledad del ser.
Invito a la luna y con mi sombra somos tres.
Escrito por: Javier Morera