sábado, 25 de mayo de 2019

¡QUE FÁCIL ENAMORARSE, QUE DIFÍCIL AMAR!


¡Que fácil es enamorarse de un idealista!
¡Que difícil es amar a los idealistas!

Esta semana disfrutamos conversando con las emociones y las tramas románticas de uno de los escritores mas famosos de los que menos se leen… Stendhal, en la obra de Vanina Vanini perteneciente a las llamadas “Crónicas Italianas” y que creemos fueron escritas en torno a 1829.

El autor nos sitúa en una Italia sometida y dividida… con células rebeldes que se suicidan en revueltas y emboscadas contra ejércitos dominadores… Nos presenta a un joven “carbonario” que ha entregado su fuerza y su vida a la revolución por su idealizada libertad de la patria… Y se encuentra con la joven ideal, rica, bella y que admira al idealismo del carbonario… El mago Stendhal juega con sus personajes y narra, en breve, la sucesión de pasiones que escalonan unas pocas páginas de un mundo que nos atrapa y seduce… Él idealista y romántico… la ama pero con su consabida entrega a la liberación del país… Ella, romántica y posesiva no puede pensar mas que en salvarlo y guardarlo para ella misma… el nudo se estrecha… la explosión es total… la obra arde ante los ojos atónitos del lector…

¿Por qué no puede comprender Pietro que la libertad puede esperar  y él debe entregarse a Vanina?...

¿Por qué Vanina no puede amar al carbonario como lo ha conocido, ciego y solo atento a los asuntos que cree la liberación de su patria?

¿Como no nos damos cuenta que los ideales solo son ideas y nunca pueden ser realidades?

Lo curioso es que en esos ambientes tan poco propicios para el amor, es donde mas surge…

Lo curioso es que cuando a los idealistas los sentamos y los hacemos realistas, ya no nos enamoran…

Lo curioso es que hace casi 200 años Stendhal ya lo sabia, le gustaba, y nos los ha contado en y con sus relatos… como un buen maestro que lo fue.

Lo curioso es que hoy, en los tiempos de la fría realidad técnica y postmoderna, sigamos leyendo y disfrutando de esas joyas del ideal que son romanticismo y pasión… sin cordura… sin comunicación… sin razón.

¡Que difícil es amar a los idealistas! 




Escrito por: Javier Morera

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