sábado, 18 de mayo de 2019

LEER CON PASIÓN LAS OBRAS APASIONANTES



Otra vez navegó el Pequod con toda su tripulación por esas aguas siniestras y sin fondo que dan el color azul a este bello planeta…

Esta semana tratamos esa obra del romántico Herman Melville que en castellano llamamos Moby Dick…

Otra vez, cada uno de los lectores habrán vuelto a sonreír ante esa frase tan conocida: “Llamarme Ismael”…

Otra vez, revivieron en nuestra imaginación esos valientes “caballeros y escuderos” como los llama Melville a los oficiales y arponeros de cada lancha de balleneros…

Otra vez paseamos por Nantucked y reconocimos a Queequeq con su ágil y vigoroso cuerpo, con sus creencias primitivas y pasado caníbal…

Otra vez reconocemos la firmeza de Starbuck con su sensatez de hermano mayor…

Otra vez convivimos con Tahstego y Daggo…

Otra vez repasamos los tipos de ballenas, con sus formas externas y sus diferentes hábitos y maneras de vivir y morir a manos de esos cazadores de aceite…

Otra vez quedamos admirados de la obstinada obsesión del capitán Ahab que solo vive para matar a ese cachalote blanco que se escurre entre océanos y arpones…

Otra vez nos ataca la nostalgia romántica en ese final tan trágico… en esa salida sin solución… en ese navegar hacia el fondo…en ese terminar sin fin de los abismos insondables…

Cada vez que leemos… vivimos esa aventura… cada vez que terminamos el libro, caemos en esa añoranza de volver a tener algún capitulo para leer… de intentar encontrar una solución para que algo pueda resolverse…

Al fin, a Melville se le recuperó del olvido… al fin Moby Dick le hizo emerger del sin fondo del anonimato para pasar a ser un escritor recordado… un libro leído y releído… una vida revivida… al menos para los que leemos con pasión las obras apasionantes.



Escrito por: Javier  Morera

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