domingo, 9 de diciembre de 2018

CAMINAMOS HACIA “CUMBRES BORRASCOSAS”


Se termina nuestro año. Se han terminado muchos libros y muchas sesiones. Se termina el otoño y nos cerca el frío y oscuro invierno… Nos recogemos en las casas y al calor del hogar intentamos protegernos de esas ventiscas que acortan la tarde y agrandan la soledad y el aislamiento… Como ocurre en esa magistral obra de Emily Brontë que todos hemos leído y ahora caminamos hacia ella para comentarla y revivirla…

“A la casa donde vivía el señor Heathcliff se la llamaba «Cumbres Borrascosas» en el dialecto local. El nombre traducía bien los rigores que allí desencadenaba el viento cuando había tempestad. Ventilación no faltaba sin duda. Se advertía lo mucho que azotaba el aire en la inclinación de unos pinos cercanos y en el hecho de que los matorrales se doblegaban en un solo sentido, como si se postrasen ante el sol. El edificio era sólido, de espesos muros a juzgar por lo hondo de las ventanas, y protegidos por grandes guardacantones.

Parándome, miré los ornamentos de la fachada. Sobre la puerta, una inscripción decía «Hareton Earnshaw, 15OO». Aves carniceras de formas extrañas y niños en posturas lascivas enmarcaban la inscripción. Aunque me hubiese gustado comentar todo aquello con el rudo dueño de la casa, no quise aumentar con esto la impaciencia que parecía evidenciar mientras me miraba desde la puerta como instándome a que entrase de una vez o me marchara.
Por un pasillo llegamos al salón que en la comarca llaman siempre «la casa», y al que no preceden otras piezas. Esa sala suele abarcar comedor y cocina, pero yo no vi cocina...
…./…
Todo era muy propio de la morada de uno de los campesinos de la región, gente recia, tosca, con calzón corto y polainas. Esas salas y esos hombres sentados en ellas ante un jarro de cerveza espumeante abundan en el país, mas Heathcliff contrastaba mucho con el ambiente. Por lo moreno, parecía un gitano, pero tenía las maneras y la ropa de un hombre distinguido y, aunque algo descuidado en su indumentaria, su tipo era erguido y gallardo.”

Curiosa novela que nos deja muy sorprendidos cuando la lees por primera vez… y mas si crees que el romanticismo es una canción de Disney donde todo tiene que salir bien y con música dulzona…

Si avanzas en lo capítulos, si lees con la atención y la empatía suficiente, comienzas a vislumbrar los como y los porqués de los personajes… y al final casi entiendes que Cumbres Borrascosas hay en todos los paisajes donde la vida te resulta difícil y las ventajas te son arrebatadas… o no llegas ni a conocerlas…


Cuando se termina el otoño y la luz y el frío nos vence… cuando ya todos hayan “consumido” 10 o 20 cenas de “Navidad”… hablaremos de esta obra fundamental de la literatura universal… de estas hermanas que vivían en un páramo y conocieron pocas alegrías y pocas oportunidades de ser felices… como lo entendemos hoy, los urbanitas de 20 cenas de “Navidad”.



Escrito por: Javier Morera

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