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jueves, 5 de octubre de 2023

EL ATARDECER ES SOSEGADO

  


“El atardecer es sosegado, todo está como en suspenso: el invierno es tan apacible para quien sabe oírlo…

Pues de eso se trata: de aprender a oír de nuevo. Oír el silencio, el espacio entre las palabras, la calma en la tormenta y el paso del tiempo. Aprender a paladear de nuevo: el gusto de un instante, el sabor de un plato, la espuma de los días y el calor del fuego.

Aprender a sentir de nuevo: el contacto de las manos, un corazón palpitante, el espacio que se abre y el tiempo que se detiene… Desde luego, ¡se trata de un programa vastísimo!

Pero, para empezar, como en cualquier materia de estudio, debemos definir el marco. Siempre que el asunto en cuestión –el silencio- se muestre conforme, desde luego, pues es un tipo astuto, que no se deja encerrar fácilmente en una casilla, por suave y mullida que sea. Así que intentaremos amansarlo un poco… ¡y ya veremos!”

 

Este fragmento, esta copiado del capitulo primero: “Las Virtudes del Silencio”, del libro que intento comentar: LA MAGIA DEL SILENCIO de la francesa Kankyo Tannier, monja budista, además de profesora de canto, música, periodista, escritora, traductora…

Y digo intento comentar, porque incurro en la clásica paradoja de escribir y emplear palabras y conceptos para describir y enseñar a vivir el silencio... que supone la ausencia de esas palabras y conceptos…

A lo largo de mas de 200 paginas, 7 capítulos y muchas historias y ejercicios, nos invita la autora, a conocer y practicar ese sosiego tan imprescindible para la humanidad y especialmente para muchos de nosotros que vivimos en mundos de agitación, ruido y confusión… que supone el silencio… la meditación… el sosiego de la paz de nuestro exterior y nuestro interior…

Nos escribe sobre el silencio de los animales, tanto los de compañía, como los salvajes que podemos notar en nuestros paisajes menos concurridos de los bulliciosos humanos… El silencio de los bosques, llenos de vida y sonidos… pero tranquilos y silenciosos de prisas y contenidos artificiales… El silencio de las montañas, de los lagos y los ríos, mares…. El silencio de nubes, vientos, celajes y estrellas…

El silencio de las sombras… de la oscuridad… y especialmente el silencio de la soledad…

“Al silencio le encanta desplegarse en la soledad…”

En esta cultura donde nadie nunca puede estar en silencio, donde todo es ruido y demanda de atención… en esta caótica cultura donde hay mucha más información y oferta de emociones que la que se puede digerir… es necesario leer estos libros y atender estos mensajes… Empezar por conseguir momentos de soledad, momentos de sosiego… y tiempos de silencio… no para dormir, ni para descansar… ni siquiera para pensar… Es necesario silenciar hasta los pensamientos… para poder oír el silencio… y dejar salir el ser que tenemos dentro… en vez del parecer y pretender que nos gana y enajena hasta convertirnos en marionetas de un juego de rol.

¡Que el silencio te ayude a limpiarte y puedas llegar a SER! 

 


Escrito por: Javier Morera

martes, 23 de junio de 2020

CUATRO TEMAS: CUATRO


Y llegamos a la cuarta noche.

“¡Dios mío! ¡Cómo ha terminado todo esto!... ¡Qué final! Fui a las nueve. Ya estaba allí ella. La vi de lejos, y, como el primer día, estaba acodada sobre el parapeto del puente y no me vio aproximarme.

Así empieza esta corta cuarta cita que tienen el joven desconocido y Nastenka, en “LAS NOCHES BLANCAS”, de Dostoyevski.

Si has seguido leyendo la obra, al ritmo de estas publicaciones, ya habrás visto que difícil situación… que cruce de caminos mas paradójico y extraño para estos dos seres tan románticos y solitarios. También habrás observado o intuido que la solución es difícil… si aparece el amor de Nastenka, mal para nuestro héroe… si no aparece, arreglo difícil para ambos… conformarse, dar compasión, trazar pactos y conciliaciones, no es la mejor salida para amores y parejas…

Hay un momento en este cuarto encuentro que parece que las cosas se aclaran y todo puede tener una solución agradable para muchos lectores actuales que han sido educados por la cultura Disney… pero la realidad, el drama, la tragedia romántica, tiene que aflorar…

Nastenka llega a decir:

“Es usted mejor que él y mas noble”

Y parece que todo se puede “arreglar”… pero un poco mas adelante leemos…

“-Mire el cielo, Nastenka, Mañana hará un hermoso día. ¡Que luna!¡Qué cielo mas azul! Fíjese en aquella nubecilla amarillenta que va a cubrir a la luna; pero no, pasa junto a ella. Mire. Mire.

Pero Nastenka no contemplaba la nubecilla. Permanecía silenciosa, como clavada en su sitio; y un instante después se estrecho tímidamente contra mí, su mano tembló en la mía; la miré… y se apretó contra mí aun mas fuertemente.

En ese momento un joven pasó junto a nosotros. Detúvose repentinamente, nos miró fijamente, dio algunos pasos. Mi corazón tembló…

Si, es mejor que tu leas lo que viene… y decidas si te gusta o si prefieres esas comedias americanas donde siempre se deshacen los malentendidos y todos quedan bien…

Ya ves cual es el cuarto tema, el de hoy… empezamos con esperanza y luz en esas largas noches que solo son atardeceres… seguimos desentrañando ese triste compañero de todos y todas… la soledad… Ayer veíamos que no es posible razonar con las pasiones   y hoy comprendemos que lo único que puede y debe triunfar es el amor… el problema es que en esta historia, el amor no estaba para el protagonista…  Por eso cambió algo en la vida de su autor cuando vivió esta experiencia… por eso era romántico y por eso la escribió… y por eso me gusta… y por eso llevamos juntos cuatro post… y si quieres, mañana hablamos de lo que ocurrió a la mañana siguiente, en ese húmedo y fresco San Petersburgo de 1848…

Y si quieres… lee algo romántico… ahora que la crisis del Covid te ha dejado respirar unos pocos días… Vendrán las largas noches del confinamiento y sin Nastenka…

A Dostoyevski le llevaron a Siberia una buena, larga, fría y oscura temporada… 



Escrito por: Javier Morera

domingo, 21 de junio de 2020

CUATRO TEMAS: DOS


Estamos en el primer día del verano en el hemisferio norte. Las lluvias de estos pasados meses, junto al baño largo de sol que ahora nos regala nuestra situación geografía, nos dan una naturaleza verde, florida, exuberante… La noche casi no llega… y aun no se ha desvanecido del todo el fulgor de ese astro que nos alienta la vida, cuando vuelve muy pronto a despertar en pequeños resplandores por el otro lado de nuestro horizonte…

Ayer empezamos a leer esa pequeña obra de ese gran autor que fue Dostoyevski… “LAS NOCHES BLANCAS”… En su primera noche conoce a esa mujer, esa jovencita insegura llorosa, que fija todos los anhelos del protagonista… y hablan, apoyándose en una circunstancia, en un detalle… se cruzan sus caminos, se encuentran sus destinos en un momento y en un lugar… Todo misterio, todo casualidad, todo magia romántica… imposible, como el milagro de la vida y del amor…

En esta segunda noche, ya se presentan, ella es Nastenka… la mujer perfecta para el protagonista… él es un soñador… y nos describe mejor que nadie lo que eso significa… un tímido e inteligente constructor de mundos de ilusión, de fantasía, de amores y de novelas… Y ella nos cuenta sus miedos y sus dramas… y él se enamora… y ella esta enamorada, pero de otro sueño…
Recordar que os recomiendo leer cada noche separada de las otras… es corto el texto pero es largo el sentimiento… es enorme el impacto que a los románticos nos pueden hacer estas obras, estas esencias de sentimientos y amores…

Os pongo una cita emocionante de la segunda noche…

“Nos hemos vuelto a encontrar, Nastenka, tras de una larga separación… porque hace ya mucho tiempo que la conozco. Hace muchos años que buscaba a alguien, a usted precisamente, y estaba escrito que habíamos de encontrarnos.”

Un poco más adelante, sigue el protagonista abriendo su corazón a Nastenka, como nunca lo había hecho y ya nunca volvería a hacerlo…

“El, que esta convencido de que la vida es pequeña, mezquina, vulgar, no se pregunta si llegará quizá una hora en que, por una jornada de tal existencia, daría con alegría todos los años de ensueño vividos.”

¿Qué cuatro temas se citan en estas cuatro noches blancas de Dostoyevski?... Ayer y hoy vemos la importancia de la luz, símbolo de la esperanza, de la ilusión, de conocer, de ver, de entender… de creer…

Hoy en las presentaciones de sus protagonistas vemos ese infinito sufrimiento del humano en su paso por la Tierra… la soledad… El gran novelista nos describe como sus protagonistas viven rodeados de gente… pero solos… tristemente solos… Muchos años después nos explicarían grandes psicólogos y filósofos como ese miedo a la soledad explicará muchas cosas… Pero ahora sigamos  disfrutando… esta segunda “noche blanca” es el momento bueno para nuestro héroe… dejémosle que viva su sueño, su noche de luz…

¡Ha encontrado a Nastenka! 





Escrito por: Javier Morera

lunes, 11 de mayo de 2020

NO CIERRES EL LIBRO DE TU VIDA


Una de las características importantes de los que leemos habitualmente y con placer los libros, es que tenemos una cierta capacidad para “meternos” en el libro. Primero lo analizamos desde cierta distancia… Luego nos introducimos en sus tramas… vemos a sus personajes, relacionamos las escenas y pronto empezamos a sospechar, a presentir lo que puede ocurrir…

Desde este momento, ya no hay libro frente a lector… ya no hay autor y personaje… ya no hay letras ni palabras, ni hojas ni capítulos… Estas ahí…

Leemos con el intelecto pero vivimos las historias leídas con las emociones… El automatismo de nuestra capacidad lectora nos sumerge en una para-realidad que ni es el libro ni nuestra vida… está entre medio… en una zona de la conciencia muy curiosa y extraña…
Por eso el libro nos atrapa… nos gusta…

Por eso lo preferimos a la película… donde todo esta “controlado”…
Por eso algunos temas tristes o depresivos no deben leerse en estas crisis que ahora vivimos y que seguro nos van afectando…

Como ya hemos escrito en otros momentos, también el libro nos lee. El texto nos afecta y nos lanza sus decisiones (lo que nos afecta) modificándonos y alterando pequeñas concepciones que al final pueden provocar resultados diferentes en nuestra estructura cognitiva, emocional, personal.

Y entonces aparece esa curiosa inflexión de la conciencia sobre la realidad y que llamamos fantasía… empezamos el juego de “si hubiera sabido éste lo que le esperaba”… “si hubiera dicho antes lo que le podía ocurrir”… “si no hubiera”… “si se hubiera dado cuenta a tiempo”…

Como niños, jugamos al “como si”…

Pero el libro esta cerrado. Esta escrito y publicado. Es un todo… completo y terminado. Como casi todo. No hay otra solución. Te guste o no te guste. Lo lees o no lo lees. Lo entiendes o no lo entiendes. Lo aceptas o no lo aceptas.

Analiza todo lo que quieras. El libro es así.

Dicen los padres inmaduros a sus niños; “todo tiene solución… ya compraremos otro, ya lo pegaremos, ya vendremos otro día”…
Cierra el libro. Decide sobre tus gustos. No cambiara el libro. Puedes cambiar tu que no estas cerrado todavía…

Observa el tiempo atmosférico. Puedes estudiar la predicción. Puedes salir a la calle con paraguas o con sombrilla… Pero no puedes cambiar el tiempo… Salir o no salir… El tiempo esta cerrado… Tú decides.

Puedes estudiar las pendientes y estadísticas de contagios del mal que nos acosa, el Coronavirus… Puedes comparar por ciudades, regiones, países, continentes… Puedes salir o no salir…

Si te contagias, si enfermas, si mueres se cierra tu libro…

La vida sigue, el tiempo sigue, los libros siguen, los virus siguen…




Escrito por: Javier Morera

domingo, 17 de febrero de 2019

SUEÑOS, SOLEDAD, ESPERA


Hoy, 17 de Febrero de 2019, se cumplen 183 años del nacimiento de Gustavo Adolfo Bécquer… Si, como el año pasado, en este blog… como el anterior… si quieres releer, si recuerdas… le dedicamos un articulo a este carismático romántico tardío, que ha permanecido en las memorias populares mas que otros y sigue siendo recordado por algunos como el que esto escribe…
Ya le hemos dedicado una sesión a algunos de sus escritos y poesías y aun le revolveremos entre nuestras conversaciones y citas algunas veces mas, como cada año, como todos los años… Como el final de la Rima IV…

Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira,
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas,
mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!

Con tres palabras, tres conceptos, tres condensaciones de actitudes y sentimientos, quiero recordar hoy a mi admirado Gustavo…
Sueños… una palabra preciosa, que aparece y reaparece en los escritos del poeta sevillano…Hay leyendas que son sueños, hay rimas que se sueñan… Gustavo era un soñador… músico, pintor, escritor, poeta que soñó con ser un hombre perfecto, un amante total, un escritor, un arqueólogo, un narrador de la belleza humana y de la vida buena de las personas buenas… soñó como deseo, soñó como ilusión, soñó como enamorado y especialmente soñó con encontrar a la mujer ideal que solo y siempre soñara con él…
Soledad… la gran amiga de Bécquer… el fantasma que le persigue… la enfermedad que le consume… la plaga del enfermo… la epidemia del romántico… la lepra y el cáncer para un corazón tierno y enamorado, lírico e inmaduro… enfermo y apasionado por la vida y el amor… También la soledad le sale por todos sus escritos… por sus rimas… por sus leyendas y lo peor… se le agarra en la vida… hasta su muerte…
Espera… bonita palabra… la hija de la Esperanza, la hermana sensata de la ilusión, prima cercana a la Confianza, pero amiga del aburrimiento… la medicina para sus males, la terapia de uno y otro fracaso… Sigue… Continúa… Espera y sigue esperando… se mantiene, reinicia viajes y rehace rimas… vuelve a soñar Veruela, vuelve a soñar un Toledo de amores y encuentros nostálgicos… siempre esperando a su ideal, a sus amores… a ser querido… hasta que en aquel otoño de 1870… sin su hermano, sin su fuerza… le abandonan los sueños… le atrapa la soledad… quema sus intimidades… desespera… trasciende… (final de la Rima LXI)

¿Quién, en fin, al otro día,
cuando el sol vuelva a brillar,
de que pasé por el mundo,
¿quién se acordará?




Escrito por: Javier Morera

sábado, 3 de septiembre de 2016

LEEME, YA QUE NO ME ESCUCHAS


Mi querida Soledad:


Te escribo esta carta, triste, corta, sin esperanza ni consuelo, para que me entiendas, para que me creas, para que leyéndome, me escuches, ya que cuando te hablo no me atiendes, me ignoras…
Es triste perderte, es triste decirte adiós, y aun es más triste que sea el motivo que nos unió y por el que los dos estamos tan interesados que al fin, lo común y lo nuestro haya destruido el “nosotros” y el vínculo que nos había acercado y unido.

Nos conocimos por los libros, tu lectora empedernida y yo admirador y devorador de prosa y poesía… nos acercamos en nuestras conversaciones y nuestras coincidencias en conferencias, presentaciones, clubes de lectura y ferias de libreros… nos encontraron casi encuadernados en una novela romántica, casi perfecta, casi de final de cuento… casi…

Leímos, compartimos, nos prestamos, nos regalamos, pasamos maravillosas horas y tardes y veladas y noches… citando, comentando, discutiendo y admirando paginas que eran poemas o libros que eran mundos de ensueño y fantasía…

Hubo un tiempo precioso, en que dejamos de leer para leernos nosotros; dejamos de pasar páginas para acariciar nuestros corazones con las miradas de tantas ilusiones y de tantas historias bonitas…

Hubo un tiempo en que yo creí que todo se había confabulado para vivir nuestra vida juntos, en una biblioteca de mil y una historias de gozo y cariño…

Pero han pasado los años y veo cada vez mas claro el desenlace de esta novela nuestra: se me anuncia mi papel en la obra de tu vida y creo que solo me dejas cerrar capitulo y poner punto y aparte… punto final.

¡Han podido los libros! Yo se que soy poco, yo se que nada puedo frente a esos torrentes continuos de fantasía, belleza y amor que son los libros…

Me han desbancado, una y otra vez, de una y otra manera, por un camino y por el otro…

Te veo cada día, cada vez, cada año que pasa más cercana a los libros y al libro, al leer y a la lectura…. Tanto como te veo cada vez mas aburrida en mi mundo, conmigo…

No puedo competir con el libro; cuando parece que igualo o supero a uno, viene otro, aparece el siguiente y te enamoras de ese o de aquel… ¡no puedo aguantarlo ni quiero!

Soy poca cosa, pero necesitaba un trocito de tu corazón, de tu mirada, de tu vida, para alojarme eternamente en ella, para vivir la mía entre tus renglones…

Te dejo esta carta. Seguro que la lees.
Ahora comprendo ese titulo de un libro que leías hace un tiempo: “LAS MUJERES QUE LEEN SON PELIGROSAS”…

Puede ser que sin los libros te hubieras enamorado mas y solo de mi… lo malo es que si no fuera por los libros que lees y has leído… no nos hubiéramos conocido… y aun que así fuera… yo no me hubiera enamorado de ti como me ha ocurrido…

Adiós Soledad, en cierto modo, me quedo contigo, solo y con los libros. 




Escrito por: Javier Morera

sábado, 21 de febrero de 2015

¡EN EL 16 SERÁ EL 18!


La hermosa mujer de piedra que contemplaba extasiado tenía asimismo una sonrisa suya que le daba tal carácter y expresión que enamorarse de aquel gesto especial era enamorarse de aquella escultura pues no sería posible hallar otra perfectamente semejante. Con los ojos entornados y los labios ligerísimamente entreabiertos parecía que pensaba algo agradable y que la luz de su pura e interior alegría se revelaba por medio de reflejos imperceptibles como se acusa por la transparencia la luz que arde dentro de un vaso de alabastro.
Gustavo Adolfo Bécquer, LA MUJER DE PIEDRA

Sevilla, con su Giralda de encajes que copia temblando el Guadalquivir y sus calles morunas, tortuosas y estrechas, en las que aún se cree escuchar el extraño crujido de los pasos del rey justiciero; Sevilla con sus rejas y sus cantares, sus cancelas y sus rondadores, sus retablos y sus cuentos, sus pendencias y sus músicas, sus noches tranquilas y sus siestas de fuego, sus alboradas color de rosa y sus crepúsculos azules; Sevilla, con todas las tradiciones que veinte centurias han amontonado sobre su frente, con toda la pompa y la gala de su naturaleza meridional, con toda la poesía que la imaginación presta a un recuerdo querido, apareció como por encanto a mis ojos, y penetré en su recinto, y crucé sus calles y respiré su atmósfera, y oí los cantos que entonan a media voz las muchachas que cosen detrás de las celosías, medio ocultas entre las hojas de las campanillas azules; y aspiré con voluptuosidad la fragancia de las madreselvas, que corren por un hilo de balcón a balcón, formando toldos de flores; y torné, en fin, con mi espíritu a vivir en la ciudad donde he nacido, y de la que tan viva guardaré siempre la memoria.
No sé el tiempo que transcurrió mientras soñaba despierto. Cuando me incorporé, la luz que ardía sobre mi bufete oscilaba próxima a espirar, arrojando sus últimos destellos, que en círculos ya luminosos, ya sombríos, se proyectaban temblando sobre las paredes de mi habitación.
La claridad de la mañana, esa claridad incierta y triste de las nebulosas mañanas del invierno, teñía de un vago azul los vidrios de mis balcones.
A través de ellos se divisaba casi todo Madrid.
Madrid envuelto en una ligera neblina, por entre cuyos rotos jirones levantaban sus crestas oscuras las chimeneas, las boardillas, los campanarios y las desnudas ramas de los árboles.
Madrid, sucio, negro, feo como un esqueleto descarnado, tiritando bajo su inmenso sudario de nieve.
Mis miembros estaban ya ateridos; pero entonces tuve frío hasta en el alma.
Gustavo Adolfo Bécquer, LA SOLEDAD

Silbó el aire, que había permanecido un momento callado, y las hojas se levantaron en confuso remolino, perdiéndose a lo lejos entre las tinieblas de la noche.
Y yo pensé entonces algo que no puedo recordar, y que, aunque lo recordase, no encontraría palabras para decirlo.
Gustavo Adolfo Bécquer, LAS HOJAS SECAS

Entregado a estas ideas pasaba días enteros.

Si claro, son párrafos de los relatos de Bécquer que hemos tratado este jueves pasado en nuestra tertulia…

Bécquer esta contento, le hemos recordado otro año, le ha gustado…. Sin mucha gente, en la soledad de nuestro Rincón del Romántico y con respeto… mas admiración que sabiduría, mas emoción que intelecto…. Tan cerca que casi dentro de Gustavo…. Y ya hemos quedado…. para el año próximo…. Al despedirnos nos ha dicho…. Con su entrañable colorido andaluz… amigos… ¡en el 16 será el 18!....

¡Cuídate Bécquer!... ¡TE QUEREMOS!...



Escrito por: Javier Morera

sábado, 27 de julio de 2013

EL VIAJE DE LA VIDA... LA SOLEDAD DE LA ISLA


Con la obra de Daniel Defoe, Robinsón Crusoe, este jueves nos lanzaremos al viaje de un varón típico del siglo XVIII que se embarca para “hacer fortuna” y “ganarse la vida”… navega entre religiones y culturas, entre lo conocido y lo ignoto, desde los padres hasta los malhechores… y una vez pasadas las primeras aventuras “adolescentes”… naufraga… se pierde… se arruina… en un mar de peligros… en un océano de circunstancias que no son parte del “yo”, sino que lo marcan, lo modelan, lo modulan… lo ahogan o lo elevan…
Pero Defoe le da una isla a su Robinsón… casi como un purgatorio… casi como una segunda oportunidad para reorientar el navío de su existencia… pagando unos precios dignos del infierno de Dante… soledad… aislamiento… carencias… desesperanza… miedos…
Así pasamos la adultez… trabajando… defendiendo… inventando una existencia donde cada vez hay menos esperanza de volver a la explosión vital de la juventud…
Astuto Defoe… no es casualidad que su protagonista sea el estereotipo de los ciudadanos actuales de esta cultura tan distinta a la soledad… pero tan asfixiada por esos mismos problemas existenciales que padeció Robinsón.
Hoy todos somos Robinsón… debemos valernos por nosotros mismos, solos… debemos viajar y naufragar varias veces… en la vida… y reciclarnos. Debemos ver lo bueno que tenemos y no estar pensando en lo que hemos perdido… debemos ser solidarios con todos… pero con fronteras bien cerradas… con pruebas selectivas y competitivas para todo… hasta para entrar a estudiar… Debemos ser muy educados pero estamos solos, incomunicados, escondidos en fortalezas para que no nos ataquen… no nos conozcan… no nos venzan…
Y además debemos saber ingles como todo el mundo… y alemán por si acaso…

Solución: algún embriagador que nos haga “no ver” tanto.


Escrito por: Javier  Morera  Betés