sábado, 28 de marzo de 2026

PENSAR MEJOR

 


Todos pensamos, pero no lo hacemos igual… y aun menos, conseguimos reflexionar con método y tiempo para descubrir, tanto las circunstancias, que contextualizan y explican los sucesos que nos ocurren, como nuestros gustos y tendencias que nos van a derivar hacia decisiones tal vez no acertadas.

¡Qué necesidad más importante es, ahora, enseñar a pensar! ¡Aprender a pensar!… conseguir manejarnos en ese difícil laberinto de atracciones, rituales, publicidad, seducción… que es el devenir diario de cada persona, especialmente si es joven y va atrapado por una pantalla…

Mirar esta cita, que forma más sencilla de exponer un serio problema de nuestra construcción de persona: 

“Como dijimos al principio, aprender a ser feliz, al igual que pensar de manera crítica y tener una buena higiene mental, lleva su tiempo, y en la sociedad del instante, de lo rápido, de la turbotemporalidad, de la recompensa inmediata, existen muchas personas que han elegido, casi sin darse cuenta, convertirse en césped. Una planta que crece rápido y que por fuera presenta un verde intenso y un tacto suave y agradable, pero que está expuesta a todas las veleidades de la meteorología y de la acción humana. Un césped que, si bien progresará muy rápido para poder mostrar lo verde de su tallo, sin embargo, tendrá que rodearse de más césped y de otro tipo de plantas, porque un césped solitario no hace jardín.

Creo que el modelo de vida, el de pensamiento y el de felicidad se encaminan cada vez más por el formato césped. Personas que hacen lo que otros hacen, que creen que el concepto de vida y de felicidad es lo que esos otros dicen, y necesitan el refuerzo de todos, pero después, cuando llega el más mínimo inconveniente, unas gotas de lluvia, un sol de justicia un día de verano o una simple pisada, sufren mucho porque no tienen ni la raíz ni el tallo preparados para hacer frente a las adversidades”.

En su magnífico y clarificador texto, EL ARTE DE PENSAR,  El profesor de filosofía José Carlos Ruiz, de la Universidad de Córdoba, nos repasa los grandes temas a tener en cuenta para “pensar mejor”, desde el uso adecuado y continuo del “Pensamiento Crítico” que nos va a ayudar mucho en interesantes momentos de decisiones… siempre siguiendo caminos mentales que ya otros reconocidos filósofos han trazado… Sócrates, Aristóteles, Diógenes, Epicteto, Seneca, Kant, Hobbes, Pascal, Ortega y Gasset, Russell, Lipovetsky, Camps…

Libro ameno, que se hace corto, con temas muy profundos y bien tratados, pero con la gracia y sencillez de un amigo de tertulia… Libro para leer y releer, para recomendar y revisar, de vez en cuando… Libro para no dejar sino para tener, a modo de diccionario, bien cerca, y retomar ante cualquier caída de nuestras defensas del gran asistente filosófico del Pensamiento Crítico”… No es de extrañar la cantidad de reediciones que se han hecho en unos pocos años…Y lo que puede ayudar en esta sociedad liquida… o gaseosa…que somos. 

 


Escrito por: Javier Morera

jueves, 12 de marzo de 2026

HISTORIAS DE COINCIDENCIAS


Tal vez conozcas la historia de una joven de 25 años, francesa, que investiga y adelanta en su trabajo fin de carrera en filosofía, sobre la velocidad y rapidez excesiva con que nos “oprime” esta sociedad, en el París del siglo XXI... Tal vez recuerdes que esta muchacha se llama Leonor, en honor a esa gran mujer que fue Leonor de Aquitania, pero que le llaman Nelly…

Nos encontramos con ella por la orilla del Sena, una mañana de otoño… y pronto sonreímos con sus múltiples pequeños recelos y miedos… vergüenzas… timideces… situaciones que, tal como ella las vive, sin ser desgracias, la hacen no cumplir sus motivaciones… Tiene miedo a volar, y eso le separa de algunas oportunidades para sus objetivos, aunque, precisamente por eso, otras oportunidades, tal vez mejores y agradables le abren otras puertas en su vida…

Nicolás Barreau, con su habilidad de enredos y coincidencias nos lleva de la mano por Paris y Venecia, con estas aventuras de Nelly, y nos enreda en sus redes de sentimientos, personalidades, costumbres y tópicos hasta crear un ambiente muy simpático y amable en sus más de trescientas páginas.

Siempre el eje es el amor, pero visto desde muy diferentes perspectivas… con recuerdos de las dificultades de conciliar parejas en otras épocas no tan lejanas… o los otros obstáculos laborales y geográficos que ahora nos afectan…

Es bonito y algo exagerado como las coincidencias para bien y para mal, se suceden por todo el relato… y las “señales” del amor, o de algún ser que nos ha querido mucho, nos guía de forma intuitiva o misteriosa hasta esos lugares donde la casualidad nos sorprende y cambia el destino.

Con nuestra educación objetiva y científica, nos hacen sonreír estas circunstancias que parecen determinismo divino o magia estelar… pero también es cierto, que cuando piensas en algunos cambios de sentido que todos hemos dado, te preguntas como, por algún detalle insignificante, que cambio algo, nos afectó tanto en los posteriores caminos de nuestros pasos…

Si no la recuerdas, la novela se llama: El Café de los Pequeños Milagros, y con ella puedes pasar unos ratitos muy simpáticos recorriendo Venecia y tus propias historias sin explicaciones… que seguro que tienes… especialmente si eres sensible, romántica o romántico… 

 


Escrito por: Javier Morera

miércoles, 4 de marzo de 2026

UN VÍCTOR HUGO MUY JOVEN Y ROMÁNTICO

 


Todos conocemos a ese gran escritor, poeta, dramaturgo y hasta político, admirado por sus lectores y querido por su pueblo que fue el gran Víctor Hugo (1802-1885). Todos hemos leído Los Miserables, o incluso El 93… pero es más difícil que hayamos dedicado nuestra atención a libros de este autor que por ser de juventud, suelen tener menor difusión y muy poca permanencia en bibliotecas o ediciones… Tal es el caso de una novela publicada por este escritor cuando solo contaba con 24 años (1826) y que tiene el difícil titulo de: Bug-Jargal.

Con este nombre de un rey o jefe tribal de pueblos del Congo, nos lleva Hugo a las sangrientas y crueles revoluciones y revueltas que los esclavos extraídos de África y llevados a tierras americanas, de Santo Domingo, Jamaica… mantienen contra sus opresores, sean franceses, españoles…

Nos encontramos con un literato joven, impulsivo, romántico, simpatizante con los esclavos y sus mil padecimientos… pero también descriptor de esas ignorancias y analfabetismos donde la gran población se encontraba atascada y sufriente de los mil prejuicios, supersticiones, fanatismos y miedos, que aun les hacían más pobres y desgraciados de lo que ya eran, en esas épocas donde la “civilización” vivía gracias a la explotación de otras culturas y etnias menos afortunadas.

Hay amor en esta obra, como no, aunque relegado a esos ímpetus de honor y revolución… hay guerra y muerte… hay valentía y vileza… hay heroísmo y caballerosidad, al menos entre los héroes y sus pueblos y amadas… Hay también descripciones de esa naturaleza que tanto impresiona a los románticos… y grandes arrebatos de esas fuerzas que nos superan… la naturaleza o sus grandes destrucciones… en el capitulo XXI, al final… un bosque es incendiado… y con Hugo, cuando lo vas leyendo, parece que ya notas el calor, los susurros de las llamas, el olor, la angustia… ¡Precioso!

“A veces nos atajaba el paso el fuego que de los plantíos había cundido por las sabanas y los bosques. En aquellas regiones donde el suelo está aún virgen y la vegetación es tan feraz, la quema de un bosque va acompañada de singulares fenómenos. De lejos, y aún antes de verlo, se oye el incendio rugir con el estruendo de una catarata; los troncos de los árboles que estallan, las ramas que chispean, las raíces que crujen dentro de la tierra, las crecidas hierbas que susurran, el silbido de las llamas al lanzarse por la atmósfera, todo despide por el aire un sordo rumor, que ya mengua o ya redobla con los estragos del destructor elemento. A veces se mira un cinto de verdes árboles que por largo espacio rodean con sus intactas copas el foco de la ardiente hoguera. De súbito aparece en el extremo del fresco cortinaje una lengua de fuego: una culebra de azuladas llamas asciende en veloces roscas por los troncos, y con instantánea mudanza, el frente todo del bosque desaparece bajo un velo de oro movedizo: todo arde a la vez y se consume. Entonces un dosel de humo baja por intervalos, movido por los ímpetus del viento, y envuelve a la llama entre sus sombras. Corre y descorre los pliegues de su opaco manto, se eleva y se abate, se disipa y se espesa; ya vence la obscuridad, y ya una franja de esplendente fuego resalta con vigor en los contornos; ya, por fin, resuena un violento estallido, y la franja desaparece, y el humo se levanta y despide al disiparse una lluvia de rojizas pavesas, que por largo espacio va cubriendo la tierra.”

 


Escrito por: Javier Morera