Una amiga bibliotecaria que me
conoce bien, me puso en las manos hace unos días, el reciente libro:
“VIDA Y
MARATÓN,
MARATÓN
Y VIDA.
42,195 Km. de aprendizaje”.
En doscientas páginas, su
autor, el abogado vasco Ignacio Pío Galdós Murga, nos introduce en una especie
de comparación entre filosofías y técnicas clásicas y modernas por un lado y su
experiencia bien acreditada para enfrentarse a esa exigente prueba atlética y
mental, que supone correr una maratón de algo mas de 42 Km. de un tirón y en un
tiempo de alrededor de tres horas…
De la manera más amigable nos
cuenta este escritor, como decidir, preparar, entrenar, correr… hasta llegar a
realizar una Maratón. Pero todo basado en conocimientos filosóficos, aspectos
técnicos, biológicos, experienciales… practica… Y poco a poco nos va comparando
todo este proceso con la propia vida… nuestros retos, objetivos, expectativas,
ensayos o entrenamientos… Al final en todo se trata de aprender… a correr… a
conocerse… a vivir… a esforzarse, a sufrir, a gozar de los logros… a superar los
fracasos… a retomar con más fuerza
nuestros anhelos… A llegar.
También Ignacio nos refresca esas citas que todos hemos leído alguna vez y que siempre nos gustan:
Siembra una acción y cosecharás un hábito.
Siembra un hábito y cosecharás un carácter.
Siembra un carácter y cosecharás un destino.
William
James, 1842-1940
Nos recuerda los peligros de la
diletáncia, procrastinación, pereza… el típico y cercano “dejar las cosas para
mañana” y que solo consiguen llevarnos a frustraciones y fracasos…
Repite y concreta la
importancia de la estrategia y las habilidades en dividir y aplicar las
tácticas y adaptarse a las contrariedades…
También nos recuerda ese tópico
que tenemos los corredores con el muro de los 30 kilómetros… que podrían
compararse con las crisis que se cursan en momentos de la carrera… cuando el
cansancio nos controla y el agotamiento nos da escusas para abandonar y darnos
por vencidos… como en ciertas edades, enfermedades, desengaños y dificultades
de la vida…
Insiste en aprender a hacer
balance, evaluación, para seguir, pero cambiando y aprendiendo lo que el propio
devenir nos va mostrando… adaptándonos, aprendiendo, pidiendo consejos y
ayudas… hasta hacernos con el cuerpo, con el camino… con la vida…
Escrito
por: Javier Morera

