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sábado, 6 de junio de 2026

227 AÑOS DE UN GRAN POETA RUSO

 


 

El 6 de junio de 1799, hace 227 años, nació en Moscú, el que se conocería como Alejandro Pushkin.

Creo que todos los aficionados a la literatura, especialmente en sus modos románticos y poéticos, le conocemos… perteneciente a una familia culta, de la nobleza, educado y preparado para encargase de labores administrativas y con una arrogante y poderosa facilidad para todo lo emocional… juego, romances, duelos… pero también cargado con la habilidad y sensibilidad del romántico…Aleksandr era como Lord Byron, Stendhal, Zorrilla… una maravillosa pluma que en breves líneas configuraba un poema inolvidable o redondeaba una pequeña historia que se convertiría en un modelo, un hito, un tópico, un titulo de fama y proporción universal…

Así todos conocéis al célebre Oneguin, que hasta en ópera de Tchaikovski se ha convertido, o La Dama de Picas… La Hija del Capitán… y tantos otros, cortos pero entrañables relatos de Pushkin.

Hoy, celebrando su cumpleaños, quiero rememorar a ese cuento cortito y misterioso que es: El Disparo, escrito en 1830, en el que nos relata, con clara precisión, sin gastar en detalles superfluos ni descripciones distractoras de la esencia del relato… la historia, a lo largo de varios años y episodios, de un duelo, de un grave problema emocional de un duelista, que no se resiste simplemente a dar muerte a su “contrincante” sino que desea, espera, persigue y lo consigue, una satisfacción, no en matarle, que no es su objetivo, sino en vengar su ofensa haciéndole pasar miedo, angustia, cobardía…

Es muy bonito el relato, pero especialmente, es interesante el clima psicológico con el que este autor romántico trata la cuestión… Y así os invito a leerlo y pensar en su interés para desnudar la verdadera razón de esas situaciones de duelo y esas maneras exigentes y difíciles con las que se enfrentaban en esas épocas del siglo XVIII y XIX.

Una breve cita de este texto:

Su ocupación predilecta era ejercitarse en el tiro a pistola. Las paredes de su cuarto estaban tan acribilladas de balazos, que parecían paneles de una colmena. Una rica colección de pistolas constituía el único lujo de la miserable casucha que habitaba.

La destreza que había adquirido simplemente en el tiro, era increíble, tanto como para que, de haberse propuesto acertar de un balazo un objeto puesto sobre la gorra, ninguno de los de nuestro regimiento hubiera vacilado en ofrecerle su cabeza como blanco.

También observamos en este y otros relatos del mismo autor, la importancia que otorga en las situaciones y sus desenlaces, todo lo casual y misteriosamente siniestro… como si el destino fuera una especie de embudo o encrucijada por la que nos volvemos a encontrar en otros lugares, por otras causas, con las mismas situaciones…Y allí vemos esa otra cara romántica de tantos relatos que al igual que nos ocurre en  Edgar Allan Poe, nos hace pensar en fantasmas que nos conducen a nuestro inevitable destino…

Por cierto… curioso que unos años después de escribir este cuento, Pushkin fuera muerto en un duelo.

 


 

Escrito por: Javier Morera

martes, 17 de mayo de 2016

NADA Y TODO


Hace casi doscientos años, el romántico Alejandro Pushkin, escribe la novela “La Hija del Capitán”.
Así como la lees, te introduces en ese mundo romántico del poeta ruso… Comienza con un joven que cuenta su historia… que luego resulta una crónica de tiempos pasados… continua con un “viaje de iniciación a la vida” de ese joven… acompañado por el sirviente bueno y valioso que es la conciencia de un “padre o abuelo”… y se suceden las aventuras… de la naturaleza, de la soledad, de los camaradas y peligrosos amigos… de la altanería y autosuficiencia del adolescente que se cree mayor…. Los trucos de la vida, las trampas de los humanos… el valor como único agarre para crecer, el esfuerzo, el miedo, el orgullo, el amor… la guerra, la revolución, las órdenes y el deber…. Las decisiones de nuestro presente que nos llevaran al futuro…. Escenas de nuestra vida si somos románticos… o escenas infantiles si somos escépticos y pragmáticos….

Héroes, traidores, fidelidad y amor sin intereses… todo y nada…. Todo del romanticismo y nada de las obras “socarronas y soeces” que ahora tanto gustan y luego se comentan en “terrazas” entre humo y risotadas…

Al final, una bonita historia… que pasa a ser una crónica…. De las que muchos gustosamente viviríamos o al menos escribiríamos…. Si no fuéramos tan cobardes, tan instalados, tan asegurados en el sofá… tan vulgares, tan mediocres, tan soeces… ¡Tanto miedo a perder todo… que es nada!...



Escrito por: Javier  Morera