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martes, 4 de julio de 2023

VERANO ES VIAJE

Estamos en verano, vacaciones, buen tiempo, descanso de trabajos y estudios… ¡Te propongo un viaje!

O si lo prefieres, como está de moda llamarlo ahora… ¡una experiencia!

¿Te apetece?

Si decides aceptar, te advierto que es un viaje en nuestro mundo de libros, lecturas, palabras y significados…

EL VIAJE DE LAS PALABRAS,  escrito por Andrea Marcolongo y bellamente ilustrado por Andrea Ucini

 Es una de esas maravillas tanto estéticas, como intelectuales, con las que te metes en otros mundos y siguiendo a las autoras, te dejas llevar a recorridos etimológicos y culturales, que son tan desconocidos y llamativos como interesantes y bonitos.

 

“Veinticinco etimologías como una aventura, un relato de belleza, poesía, evolución y sorpresa, como sorprendente será el descubrimiento del viaje que cada palabra ha recorrido hasta llegar a nosotros, permitiéndonos decir y, sobre todo, decirnos.

 

En este viaje tan “diccionárico”, se van recorriendo lugares y paradas curiosas y ricas en contenido como: Infancia, lengua, nostalgia, mar, fantasía, mariposa, margarita, poesía, política, animal, chocolate, confusión, deseo, pesadilla, leer, paciencia, escuela, femenino, amor, ecología, odio, respeto, algoritmo, migrante, kotoba…

Este último termino que pertenece al idioma japonés, se traduce por “palabra” y resulta ser muy curiosa ya que en su origen proviene de dos raíces que nos llevan a pensar en una especie de árbol en el que cada hoja sería una palabra y que como esas hojas van sirviendo al árbol pero a la vez son cambiantes según la época del año…

Y tu, ¿que palabras han viajado contigo? ¿Cómo te van llamando según tus edades y tus grupos de referencia?, ¿Con qué palabras hablas? ¿Y con cuales piensas? ¿Con qué palabras pides tus deseos?..

¡Buen viaje!

 

Escrito por: Javier Morera

jueves, 2 de febrero de 2017

HISTORIA DE UN VIAJE...

“Lo he visto todo. No obstante, ahora no se trata de lo que he visto sino de cómo lo he visto.”


Este jueves hablaremos de Chejov, de su viaje por la vida, por su estepa…
Escribió este relato en 1888, cuando después de un largo viaje al sur del país, a los lugares de su niñez, vio que sus recuerdos, sus paisajes, habían sido devorados por la industrialización…
Yegorushka, nuestro protagonista de nueve años, al igual que Daniel el Mochuelo, personaje de Delibes en su obra El camino, tienen que despedirse de su casa, de su pueblo, de su infancia, para ir a la ciudad a estudiar… tienen que dejarlo todo por el progreso…y esa despedida les duele…
Deciden por ellos…y en su interior, se rebelan…
¿Por qué el mundo se organizaba tan rematadamente mal? Se preguntaba Delibes.
¡Qué bello es este mundo! Sólo hay una cosa en él que no funciona: el ser humano, decía Chejov.
Chejov, en su viaje, nos lleva por unos paisajes que hablan, que sienten… impregnados de nostalgia, melancolía, tristeza y cierta desesperanza.

“En cuanto se pone el sol y la tierra se cubre de tinieblas, la melancolía del día se olvida, todo se perdona y la estepa respira aliviada a pleno pulmón. La hierba, como si en la oscuridad no viera su vejez, levanta una joven y alegre crepitación, inédita durante el día; los crujidos, los silbidos, los roces, los cantos de los bajos, los tenores y los sopranos de la estepa, todo se mezcla en un estruendo monótono, incesante, que incita a las evocaciones y a la melancolía…Si se mira el cielo verde pálido, sembrado de estrellas, completamente limpio de nubes y de manchas, se comprende por qué el aire tibio está inmóvil, por qué la naturaleza está en guardia y teme moverse: siente temor y pena de perder un solo momento de vida. Solo en el mar y en la estepa, en una noche con luna, es posible apreciar la inabarcable profundidad y la inmensidad del cielo. Es terrible, sublime, afectuoso, tiene un aire lánguido y seductor, pero su ternura da vértigo.”

“Por alguna razón, cuando se contempla el profundo cielo durante largo rato, sin apartar de él los ojos, los pensamientos y el alma se funden en un sentimiento de soledad. Empieza uno a sentirse irremediablemente solo, y todo lo que hasta entonces había considerado próximo y querido se vuelve infinitamente lejano y pierde su valor. Las estrellas, que brillan en el firmamento desde hace miles de años, el mismo cielo incomprensible y la penumbra, indiferentes a la breve vida del hombre, oprimen el alma con su silencio cuando uno se queda frente a ellos y trata de comprender su sentido; pensamos entonces en la soledad que nos espera en la tumba y la esencia de la vida se nos antoja desesperada y terrible…”

Nos muestra también a través de sus personajes diferentes prototipos de la Rusia de la época.
Escritor y médico, luchó contra la ignorancia, el tedio, el despotismo, amante de la independencia y la libertad, fue un hombre no involucrado en la política del momento, pero noble y generoso con los menos pudientes… financió de su bolsillo escuelas para campesinos y bibliotecas, legó parte de sus bienes para la alfabetización de los niños y como médico ayudó en hambrunas y epidemias…
Simple y complejo… supo poner de relieve los aspectos más tristes y ocultos de la naturaleza humana, pero como él mismo dijo… amó la vida.



Escrito por Rosa Andrés
2 de febrero de 2017