jueves, 29 de enero de 2026

EL EXTRAÑO BESO DEL CAPITÁN RIABÓVICH

 


Hoy, 29 de enero, en 1860, hace 166 años, en las lejanas y nevadas estepas de Rusia, nació nuestro admirado escritor Antón Chéjov.

¿Quién no conoce a Chéjov?... Todos hemos leído algunas de sus obras extensas y muchas de sus pequeñas narraciones que escribió por decenas, precisamente para subvencionar su aventurada vida en aquellos convulsos tiempos de paso de la Rusia zarista  siempre en guerras internas y externas… hacia las etapas de casi la gran Revolución soviética… Descendiente de siervos y con muchas circunstancias en contra, con su capacidad y tesón, consiguió estudiar medicina y viajar… pero especialmente se nos manifestó al mundo como un prolifero narrador, de pequeñas y medianas historias, casi románticas algunas, realistas y hasta un poco irónicas otras… siempre simpáticas, tristes o al menos reveladoras de los pequeños momentos que cualquiera puede vivir y él “fotografiaba” con sus cuentos y relatos…

Ya hemos tratado en nuestra Asociación y en este blog varias obras de este autor… y hoy, celebrando su aniversario, os lo recuerdo… para que alguna de estas tardes invernales, entre lanas y cojines, con una taza de café en las manos, releáis alguna de sus crónicas… cortas, sencillas, costumbristas y amables…

Os propongo el relato de EL BESO, publicado en 1887, donde un extraño suceso le ocurre a un curioso capitán de artillería… el paisaje, los personajes, el perfume de mujer, los licores, las fiestas y la galantería… son comunes a otros relatos de muchos autores, que seguro os harán recordar… Pero el suceso de este relato es muy diferente y la vivencia del capitán Riabóvich tras el incidente, es muy particular…

Leerlo, disfrutar de lo poco que pasa y lo mucho que le altera a nuestro protagonista… lo social de la historia, lo psicológico del suceso, lo diferentes que somos cada uno… la riqueza y sensibilidad de Chéjov…

La literatura… el pensamiento, los sentimientos, la vida…

Seguimos leyendo…

Escrito por: Javier Morera

miércoles, 21 de enero de 2026

LA AGENDA DEL AÑO

 


Cada año cambiamos de agenda. Y ya estoy despidiéndome de la que ha estado conmigo todo este 2025, para ir acostumbrándome a la nueva, limpia y tan desnuda que aun esta tímida y olorosa a papel recién impreso.

Me despido de la vieja, usada y acostumbrada a mis manos, rellena de mis grafías y subrayados… He estado a gusto con ella, me ha acompañado todo el año, le he dedicado mucho tiempo, me ha servido muy bien y atenta a mis requerimientos, siempre a mis ordenes y sin protestar ni queja alguna… Me ha ordenado mis pensamientos y recordado mis horarios, me ha distraído en mis soledades y me ha concentrado en mis prioridades… ha tomado notas de mis compromisos y de mis recuerdos, de mis fallos y de mis lecturas y obligaciones…

En mi búsqueda de conocimiento y especialmente en mi conversación con ese “yo mejor” que me ayuda a ser más coherente y más sensato, más racional y constante, más tranquilo, reflexivo, menos vehemente… me ha ayudado a ser mejor con los familiares y los amigos, con el tiempo y con la memoria… con los demás… con el mundo… me ha hecho cumplir, ser social, llegar, crecer, ser mejor… Gracias.

La agenda es como un libro que escribes con tus planes y expectativas; es el libro de obligaciones y objetivos… es el libro de tus ilusiones… Pero luego, así como pasan horas, días, semanas… se va llenando de cambios, de tachaduras y frustraciones, de incumplimientos y de desengaños… No porque lo hagas mal, sino porque se ambiciona más de lo que se hace, se desea más de lo que se tiene, se prevé mas que lo que se termina…

Así van pasando asuntos y objetivos de agenda en agenda, de año en año… hasta que se desechan por imposibles o se deshinchan por falta de deseos… como la vida que va gastando agendas, consumiendo calendarios, contando años… siempre con anhelos que fueron, en alguna agenda, proyectos asumidos, fáciles, cercanos, posibles…

La agenda es un libro de vida, muy interesante cuando se está escribiendo, pero que nunca se reedita, y lo que es peor, nadie lee cuando se pasa de su año…



Escrito por: Javier Morera


lunes, 8 de diciembre de 2025

SIEMPRE CREEMOS EN ALGO

 


A finales del pasado siglo, en Italia, incitados por una revista y atendiendo a las grandes capacidades tanto intelectuales como comunicativas de varias personalidades muy reconocidas de la cultura, se publicaron, a modo de cartas, unos interesantes artículos breves pero profundos de temas tan preocupantes como importantes sobre la ética y sobre las bases o creencias en las que estos tratados de conducta social se apoyaban.

Por una parte y con toda su fama de semiólogo, filosofo, escritor y divulgador, el conocido Umberto Eco (1932-2016). Por la otra, Carlo María Martini (1927-2012), jesuita, teólogo, escritor, cardenal de Milán. Ambos de un talante progresista y social, muy formados, excesivamente cultos y educados, dispuestos al dialogo y a encontrar puntos fuertes en común más que errores o fallos en el antagonista. Ecuménicos y pacifistas convencidos… Ambos sufridores de guerras y épocas muy trágicas en el siglo XX europeo y mundial… Algo cansados de teorías e idealismos que dan siempre malos resultados a muchas víctimas inocentes y maltratadas…

Estos artículos, junto a otros de autores de similar reconocimiento y categoría, fueron publicados como un libro, unos meses después, y ahora los tienen guardados en los estantes de “filosofía” de cualquier biblioteca… con el título tan curioso de: “¿En qué creen los que no creen?”

Es muy interesante releerlos, intentar recordad aquellos tiempos de final de siglo, que como tantas veces, aparecía la necesidad de poner un poco de orden en tanto caos que había registrado el siglo, ¡tanta investigación!, ¡Tantos adelantos científicos!. ¡Tantos millones de personas tan formadas, educadas, “civilizadas”… y tantas conductas desastrosas entre los ciudadanos, los cultos, los cristianos…

Estos intentos de “entender” o de “entenderse” poco alcance tuvieron…

Terminó el siglo y fueron ocultándose de la vida pública estos y otros muchos intelectuales y pensadores que se ilusionaban con las ideas de progreso social, encuentro político, pacto y paz, Derechos Humanos y mínimos de convivencia humana mundial…

La pregunta que titula el libro, “¿En qué creen los que no creen?” es muy buena… pero difícil de responder… Aunque hablemos hasta la saciedad de comunicación, de entendimiento, de paz, de empatía, de comprensión, de amistad, de fraternidad, de igualdad… ¡de amor!... (Especialmente en Navidad)… en realidad en lo que se cree es en: poder, dinero, consumo, control, deudas, enemigos, guerra, odio, muerte…

Si te incomoda este corto mensaje… si te sientes oscuro…acércate a tu ciudad… veras la estupenda luz de la Navidad para que seas feliz… y cómprate algo… no pienses mas…

 


 

Escrito por: Javier Morera

sábado, 29 de noviembre de 2025

NADA DE TERRIBILIZAR

 


Seguramente, a los conocedores o aficionados a la Psicología y especialmente a los cercanos a ese océano de libros que llamamos de “Autoayuda”, les será familiar y hasta conocido el famoso autor y psicólogo: Rafael Santandreu.

“El Arte de NO Amargarse la Vida”, “Ser Feliz en Alaska”, “Las Gafas de la Felicidad”… son títulos que este renombrado terapeuta ha publicado y millones han leído y utilizado… Hoy, quiero comentar uno de sus últimos éxitos: NADA ES TAN TERRIBLE…. Un curioso titulo para un curioso texto donde Rafael, entre sus bromas, anécdotas y experiencias, nos recorre un amplio camino en tres partes intentando llevarnos de su “mano-palabra” por la psicología cognitiva, las practicas conductuales y la meditación casi oriental.

Muy bien puesto el titulo y el dibujo de la portada… Si aprendemos a vivir disfrutando de nuestra existencia, en vez de tanto discutir, quejarnos y sufrir por todo lo negativo… Llegaremos a la conclusión de que “Nada es tan Terrible”… y que no podemos ahogarnos en un “vaso de agua”… Así como que no debemos ver el vaso “medio vacío”… y no estar pendientes de “lo que falta”… en definitiva, lo que antes llamábamos madurez, sensatez, equilibrio de adulto, que vive adaptado, sabiendo encontrarse con los otros y con el mundo, como es, como son… sin intentar imposibles que solo consiguen amargarnos el corto presente y enfermar para el negro futuro…

Aprender que toda adversidad es una oportunidad… para aprender a sacar lo positivo…

Huir de la ansiedad de rendimiento… trabajo, eficacia, producción, calidad, cantidad, beneficios…

Nunca instalarse en la queja, en la crítica, en lo que falta, en lo negativo, en el fallo… (¡Qué bien les vendría una terapia de esto a nuestros políticos!)

Liberarse de los complejos y especialmente superar la Baja Tolerancia a la Frustración, que nos vuelve tan incómodos y violentos ante el menor contratiempo en nuestros perfeccionistas guiones y planes de vida…

Muy bonito como nos define al “carisma” de los atrayentes lideres “amables”, basado en saber captar lo bueno de las personas, saber acompañar, saber expresar las virtudes que cada uno tiene… Lo contrario a estar siempre sacando los defectos y errores por pocos y pequeños que sean…

Y, como siempre en cualquier libro de psicología que estudiemos, sale ese enemigo de todos y de todo que es el miedo… la inseguridad, la timidez, el prejuicio, la ignorancia, la sospecha…. Que siempre nos visten de negro nuestras relaciones y planes…

Con conceptos muy modernos y que hay que practicar más que entender, nos explica esas técnicas y actitudes ante las crisis… Afrontar, Aceptar, Flotar, Soltar, Fluir

Y es que aprender a vivir… se hace viviendo… pero con valentía y mucho amor…

 


Escrito por: Javier Morera

miércoles, 29 de octubre de 2025

LA IMPORTANCIA DEL AMBIENTE

 


Supongo que habéis oído o leído algo sobre ese Instituto de Investigación sobre la Felicidad que de vez en cuando nos sorprende con sus encuestas y resultados. Es cierto que hablar de “felicidad” nos resulta engorroso, difícil, incomodo, impreciso… excesivamente ampuloso… Pero es un tema que nos interesa, nos preocupa… todos deseamos acercarnos a momentos o situaciones relativamente felices a la vez que huir de la infelicidad en sus múltiples versiones de tristeza, carencias, desengaños, desilusiones…

Os invito a leer o hacer una revisión a un libro especialmente agradable y que nos acerca a todo este tema tan interesante como confuso que rodea la “felicidad”. Se trata de HYGGE, un texto escrito hace unos años por Meik Wiking, director ejecutivo del Instituto para la Búsqueda de la Felicidad de Copenhague, traducido a muchos idiomas y que en unas páginas nos acerca y expone cómo en una cultura (Dinamarca) tan incómoda desde el criterio de sus tierras de poca luz, de mucho frio y largas temporadas invernales, con pocas posibilidades para divertirse entre gentes y naturaleza, aun así, han conseguido crear sus “climas” y ambientes acogedores y confortables para sentirse seguros, calientes, acompañados y “felices”.

A lo largo de catorce capítulos curiosos nos acerca, este autor, a temas tan importantes para los daneses como: la luz, las velas y lámparas, la chimenea de leña, las cortinas, mantas, edredones y cojines, el café, el té, el chocolate, los jerséis, suéter, calcetines, bufandas, pañuelos y foulard, muebles de madera, porcelanas y cerámicas… la gran importancia de los libros y la música que nos gustan… y especialmente, como elemento más esencial, la compañía, la amistad… No de muchas personas, si de unos pocos, viejos conocidos que comparten historias, recuerdos y gustos comunes…

Se cita como momentos más Hygge las fiestas entrañables de la Navidad, con sus múltiples adornos y decoraciones, sus luces y dulces, los regalos que se comparten… Se rinde claro culto a los recuerdos como álbumes de fotos, diarios y objetos que nos recuerdan hitos y circunstancias…

No debe creerse que este “asunto” esta unido al consumo y el gasto económico, ya que se aprecia mas lo viejo y usado, lo recuperado de nuestra infancia, lo manufacturado por nuestros seres queridos, que calidades o perfecciones de ultimo diseño.

Es cierto que establecimientos y mercados ya han visto el modo de aprovecharse de estas tendencias, hay tenemos el auge de los mercados de Navidad y de productos naturales y artesanos, pero aun así, parece menos caro y consumista que otras alternativas del momento.

Con leer el Manifiesto Hygge que tenéis en la pagina 46-47 de este libro, veréis muchas de las ideas que os intento transmitir y que suponen esa extraña palabra Hygge sin traducción en castellano, pero que seguro entenderéis como nos pueden acercar a esa dichosa y rebuscada felicidad que todos pretendemos. Suerte.

 


 

Escrito por: Javier Morera Betés

sábado, 27 de septiembre de 2025

UNA CURIOSA CARTA

 


El admirable filosofo y escritor noruego Jostein Gaarder nos regaló recientemente otra de sus magnificas obras de “divulgación” de la filosofía. Se trata del libro publicado en 2022 por Siruela: SOMOS NOSOTROS LOS QUE ESTAMOS AQUÍ AHORA, que con su largo titulo, nos recorre por muchos interesantes aspectos de nuestra época.

Comienza como una cariñosa carta desde el autor, ya jubilado, famoso y reconocido, pero con la humildad de ser un ciudadano de un tiempo que ya se escapa…un habitante de la Tierra y un representante de la “conciencia humana”… que se dirige a los seis nietos reales que ahora tiene… Y les cuenta y repasa de forma resumida y sencilla, los grandes pasos y misterios del universo, de la Tierra, de la evolución, de la vida con sus diversidades y variedades… y de esa rareza extraordinaria que es la humanidad y la conciencia que poseemos de todo…

También deja claras sus opiniones, científicas, contrarias a la parapsicología, las visitas de extraterrestres, las creencias religiosas… la magia y la superstición…

Al final, como buen filosofo, reconoce lo poco que sabemos de todo…Y nos deja claro la altísima responsabilidad que ostentamos de muchos problemas que hoy acechan al planeta y especialmente a la diversidad y a la humanidad.

Viendo el panorama, intenta no ser pesimista… tampoco es optimista… da paso a una esperanza que debe estar apoyada en cambios y responsabilidad, tanto individual como social, política… humana.

Terminando el texto, nos brinda consejos de ética sobre la “reciprocidad” no solo en que intentes tratar a todos como te gustaría que te trataran, sino también en la “reciprocidad vertical”… que plantea que trates a las generaciones venideras como hubieras deseado que te trataran a ti tus ancestros… Clara implicación a temas de conservación de la naturaleza, diversidad de especies, cambio climático…

Y una vez más nos cuenta sus experiencias de extrañeza y sorpresa ante este mundo tan complejo y difícil de entender… la cantidad de circunstancias aleatorias y diversas que han llevado a que exista este planeta azul tan lleno de vida y misterios… Nos dice que la vida es una rareza… y la conciencia a la que hemos accedido la humanidad es la rareza de la rareza…

Se despide Gaarder de esos nietos suyos preguntando y deseando como será el mundo, sus montañas y sus paisajes tan queridos, cuando este finalizando la época de estos niños… terminando el presente siglo XXI.

Una reflexión interesante, valiente y bella, como todo lo que sale de Gaarder. Para leerlo aunque no seas su nieto, y pensar…

 


Escrito por: Javier Morera

sábado, 13 de septiembre de 2025

CIEN AÑOS CON GATSBY

 


En el año 1925 se publicó la obra más famosa y tal vez la mejor y más sentida del autor norteamericano F. Scott Fitgerald: El Gran Gatsby.

Cientos de veces reimpreso, decenas de veces llevado a la gran pantalla y recreado detalladamente por series, óperas, músicas, ilustraciones y modas… Esta novela, como todos sabéis, corta y escueta en sus escenas, nos cuenta muchas cosas de una cultura, de una época y de unos prototipos.

Una cultura, la norteamericana de 1920, que presumía de dar oportunidades y hacer posible conseguir metas sociales y económicas a clases sociales desfavorecidas… cuando nada de eso era fácil ni siquiera probable… recordemos a los indios en sus reservas, a los negros marginados por ley, a los pobres muy poco beneficiados por ayudas y becas…

Una época, los llamados “felices años 20”, que en realidad encerraban el desencanto y el fracaso de una Primera Guerra Mundial catastrófica, preparando la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial…

Unos prototipos que aunque aparentaban triunfo y derroche, fuerza y belleza, estaban enfermos de mentira, de falsedad, de inseguridad y de miedo… que viven engañando y traficando, que se evaden con alcohol y otras formas de escapar del tedio y la depresión…

Una pequeña novela, en nueve capítulos que encierra una gran fotografía de vivencias y sentimientos, de frustraciones y pasiones, de miedos y obsesiones, de soledad.

De vez en cuando releo esta magnífica obra y siempre le encuentro algún matiz nuevo y sugerente que me enriquece y revaloriza el testimonio de Fitgerald. Nuevas relaciones con otras historias, nuevos vínculos con otros autores y sus relatos… Totalmente actualizada en una Norteamérica que sigue cayendo en los mismos pecados y aun se polariza más en sus errores hipócritas y negacionistas… Presumiendo del “sueño americano” y convirtiéndose en pesadilla y lobo feroz del resto del mundo…

Cien años de esta obra. Pero poco se comenta este recuerdo… como ocurre con la inexistente asistencia al entierro de Gatsby en la propia novela.

Sigue de actualidad ese interés de llegar a la fama, de sobresalir, de tener éxito en el dinero y ser popular… de ganar aunque solo sea en apariencia, en fachada, en exterior… sin interior… en tener amistades aunque solo sean por acercarse a un famoso… sin intimidad, sin amor…

Especialmente en este aniversario de su publicación quiero citar las referencias tan interesantes que se hacen en la obra al tiempo y su subjetividad… En el capítulo VI, cuando Nick conversa con Gatsby y le advierte:

“-yo no le pediría demasiado –aventuré- no se puede repetir el pasado.

-¿Cómo que no? –Exclamó con incredulidad-.

¡Pues claro que se puede!

Miró espantado su alrededor, como si el pasado acechara fuera del alcance de su mano entre las sombras de la casa.

-Haré que todo vuelva a ser como antes –dijo asintiendo con mucho convencimiento-. Así ella lo entenderá”.

Y, poco después, en el siguiente capítulo, es Daisy la que comenta:

“-¿Qué será de nosotros esta tarde? –exclamo Daisy- ¿y mañana? ¿y los próximos treinta años?”

Dos formas distintas de huir en el tiempo. Gatsby quiere huir al pasado, reencontrar a su amor. Daisy desea huir hacia el futuro, como casi todos los que nos rodean… La solución nunca es huir y menos en el tiempo… Solo existe el presente y ambos lo pierden en sus búsquedas equivocadas.

 

Escrito por: Javier Morera