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lunes, 10 de febrero de 2020

LA UNIDAD HACE LA FUERZA



Esta semana, una vez más, hemos vuelto a esa mina de saber y experiencia que es la tragedia griega clásica. En este caso se trataba de concluir esa única pieza que de esta categoría tenemos completa, la Orestiada, en la última de sus tres partes: las Euménides.

Y una vez mas, Esquilo nos educa y exhorta para caminar desde los pensamientos tribales y míticos apoyados en normas bárbaras, hacia las civilizadas leyes y planteamientos razonables y procesados por consenso democrático…

Volvemos a comprender que el procedimiento de Orestes de vengar y solucionar los conflictos de forma violenta y asesina, no son los escalones por los que puede y debe ascender una cultura que quiere civilizarse y vivir en comunidades pacificas, sanas y prosperas…

Apolo y especialmente Atenea, aconsejan a Orestes que se acoja a consejo y juicio de los ciudadanos erigidos en jueces de la polis de Atenas. Y así se hace. Y todos sabemos que el resultado es benévolo para el asesino de su madre. Y todos sabemos que el grupo de jueces, con el voto carismático de Atenea, perdona a Orestes. Y todos sabemos que se reinstaura éste en el trono de su padre, Agamenón…

Muy bonita y conmovedora la frase que emite el coro en los últimos momentos de la obra:

“que en la unión tienen los hombres el remedio de sus mayores infortunios”

Cierta y difícil de conseguir esa fuerza que logramos en la unidad…
Pero para estar unidos es necesario previamente el logro humano del lenguaje, de la comunicación, la comprensión, la simpatía, la empatía, la compasión, el consenso, el congreso, la igualdad, la madurez de ver lo bueno, lo común, lo importante… dejar la libertad infantil de caer en errores, para comprender a los otros… para aprender y progresar con el otro…

Reconvertir las energías “Erinias” en adaptadas y propicias “Euménides” es como domar el viento o educar el mar para provecho adecuado del racional humano… es una reordenación de lo emocional en intelectual… es la catarsis propiciatoria que el adulto y sensato Esquilo le pide a su pueblo a través de su tragedia… y ganó el concurso… y cumplió su fin… y por eso es un origen citado de tantas cosas que seguimos haciendo ahora como descendientes y seguidores de esos fabulosos griegos que saltaron a otra dimensión de la humanidad… que todavía en momentos y personas no se ha conseguido.

Muchos vemos que hay que dar saltos hacia otra manera más racional de solucionar los conflictos… Habrá que unirse y defenderse de los que siguen recurriendo a la violencia para hacer valer sus opiniones… Y… ¿Cómo les afrontamos desde nuestra pacifica y razonable actitud? Pues el mismo Esquilo nos lo muestra en otra obra: “los Persas”…




Escrito por: Javier Morera

martes, 29 de agosto de 2017

ANTIGONA, UNA MUJER VALIENTE




Esta semana, terminando Agosto, terminando el verano, terminando por este año el ciclo de Tragedias Griegas Clásicas, nos enfrentamos a Antigona de Sófocles. Una de las mas famosas, una de la mas completas, una tragedia tan perfecta que nos afecta… ¡es tal su capacidad de inmiscuirse y complicar el argumento que en él se ven reunidos mas situaciones trágicas y sin final posible que en ninguna otra…
Nos enfrentamos a Antigona y nos desbaratamos en el intento humano de resolver el enigma. ¡Está también trabajado el nudo gordiano! ¡Es tan laberíntica la circunstancia de esta mujer! ¡Tantos destinos se tejen en su momento vital!
Imposible de resolver, pero precioso de contemplar desde el paisaje tranquilo de un intelectual romántico del siglo XXI…
Una cita breve pero preciosa, cuando dice Antigona:

“Y si a ti te parece que cometo locuras, quizá sea loco el que me condena por locura.”

Un personaje curioso, el ciego adivino Tiresias, que ve más que todos, lo que no ven todos, el que no ve lo que ven todos…
Un contrapunto a la protagonista, para realzarla, es Ismena, que nos recuerda a las multitudes actuales y a los políticos de hoy… no arriesgarse… para no caer en mal lugar.. para seguir estando entre los “aceptables”
Y un  monumento al valor y la seguridad personal por encima del grupo y la norma. Una mujer de verdad enfrentada a un tirano como tantos, como todos los tiranos… Una mujer valiente, Antígona.



Escrito por: Javier Morera

sábado, 18 de marzo de 2017

YA SABEMOS…




 Vuelve la primavera, el lunes 20 de marzo de 2017, se nos presenta en la estación del hemisferio norte, procedente de la luminosa ciudad del sol y por el seguro aunque algo lento discurrir de traslación, la querida, joven y esperada primavera.

Los árboles, las flores, los pájaros, todos la esperaban y la adivinaban… ellos y ellas, con su genético instinto sabían que vendría y que venia, que llegaba… Y aquí está, parece que en el jardín del Gigante Egoísta, el invierno ha terminado rendido por el calor del amor… como veíamos hace unas semanas en uno de los cuentos de Oscar Wilde.

Llega la primavera… que no es nada mas que un regalo de luz, de mas luz, de mejor luz, de mucha luz sobre la oscuridad de la ignorancia y el frío del invierno…

¡Nos gusta la luz y poder ver todo mas y mejor con mas y mejor luz!
También los griegos clásicos mostraban una tendencia esencial a la luz… una vocación singular y pertinente al ver lúcido y claro, un amor a la luz, a lo exacto, al orden, al logos. El hombre griego no desconoce las tinieblas ni la irracionalidad monstruosa y pavorosa, ni el aspecto tremendo de los sucesos imprevisibles, ni el choque ciego de las pasiones; pero su espíritu decididamente polarizado hacia la luz, se vierte entero en la historia de la conquista, a veces fatigosa y atormentada… Ha nacido para ver, la vista es para él el sentido mas divino, el órgano de la revelación. A pesar de que su alma deje salir no pocas veces a la superficie, procedentes de la más profunda intimidad, las imágenes terroríficas de un pasado ancestral y lejano y las reminiscencias de una oscura civilización, él se abre al mundo y a lo visible con la fresca ingenuidad de un neonato… El pensador griego no ignora el infinito, pero el infinito no es objeto ni de su pensamiento, ni de su amor… el infinito es oscuro… y prefiere el presente objetivo iluminado por la luz de la razón y comprobado por el tacto evidente de la visión…

Pero esta semana, despidiendo al invierno, que no ha sido excesivamente largo, ni frío, nos entristecemos con una de las tragedias clásicas mas frías y tristes; si, ya se que todas lo son, como los inviernos son de hielo y los veranos de sequía… ya sabemos que Áyax no se adapta con la decisión de los helenos sobre la herencia de las armas del invencible Aquiles, ya sabemos que Áyax peca de jactancia al prescindir de los favores de los dioses en sus hazañas bélicas, es el héroe no ayudado, abandonado, solo humano, así sufre su triste suerte… Ya sabemos que es un modelo, un ejemplo, una parábola que Sófocles nos inmortaliza con nombre para que aprendamos “lo que no debemos hacer”… ya sabemos que todos los inviernos pasan… ya sabemos que la primavera viene de camino y que cada rotación esta mas cerca… pero para Áyax, para Tecmesa, para Eurísaces, para Teucro, para Telamon, para Peribea… no llego mas la primavera.

 
Escrito por: Javier Morera