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domingo, 13 de noviembre de 2022

CONTINUAMOS…

Aunque no nos reunamos de manera presencial, para seguir comentando nuestros momentos de lectura y reflexión… Continuamos con este blog, con el fin de participar y divulgar esos libros y pensamientos de seres maravillosos, que nos hicieron y nos hacen “conocer”, “sentir” lo mas bonito e interesante de nuestro paso por el mundo…

Afortunadamente, gracias a los medios como el correo electrónico e Internet, podemos tener a nuestra disposición, en el espacio de estas técnicas tan de ensueño y fantasía, la “carta” o la “opinión” que leeremos cuando nos parezca oportuno y conveniente.

Escribo en este otoño de un texto que siendo relato, ensayo, calendario… es filosofía y poesía…  En la introducción ya nos lo muestra:

La vida es un fenómeno pequeño, nuevo, dudoso y corto, pero sin duda también el mas bello espectáculo del Universo. Lastima que tantos, demasiados, se lo pierdan. Proponemos una mas de las posibles formas de contemplarlo, aunque estamos bastante convencidos de que la complicidad y, en consecuencia, las posibilidades de comprenderlo y disfrutarlo, se multiplican cuando mezclas tu tiempo con el de los ciclos de la Naturaleza.

El CALENDARIO DE LA NATURALEZA de Joaquín Araújo, es un libro para mirar… con sus bellos dibujos de Juan Varela… Es un libro para leer a trocitos, con el tiempo, con tiempo, según el mes, según el día, según nuestras ganas y nuestros ánimos…

Es un libro para pensar… porque al final somos parte de la Naturaleza, somos vida… somos tiempo… somos un calendario que pasa las hojas de nuestras emociones y sentimientos, haciendo capítulos de épocas como estaciones de nuestra biografía…

Cuando Araújo se dedica al otoño, lo prepara con parrafazos de vida:

Tiempo de lo cumplido, entero, alcanzado. Serenamente alegre. Con el manso orgullo de lo equilibrado. Los días tienen la piel de terciopelo y saben a melocotón maduro. Paisajes enteros se levantan de su siesta, se lavan con las lluvias de septiembre y se refrescan con noches crecientes. Todo parece aliviado por la renacida transparencia.

La luz, harta de estar turbia, se resarce escanciando su completo repertorio de tonalidades por los aires bajos, por las arboledas, y hasta los horizontes parecen recién maquillados…

Los bosques son para el otoño y no solo porque la mayor parte de su producción culmine ahora, ante todo por el olor que desprenden. El activarse de la fertilidad natural levanta vaharadas literalmente trascendentes. Porque huele a humus, es decir, a hombre, a nosotros mismos. Pasear el otoño mojado es como un reencuentro con nuestras más lejanas raíces. Y alegra.

Y concretamente para el mes de noviembre que vivimos nos dice:

Tiempo de hacernos boscosos. Nos llama la arboleda porque ahora está acaparando algunos de los mejores y más significativos sucesos del calendario de la Naturaleza. Su ocaso ya es amanecer.

Los árboles deciduos acaban sus esfuerzos anuales con el comienzo de su propia fertilidad.

Las hojas cayendo ya son todo un acontecimiento. Desplome que construye todo el porvenir del bosque y de los suyos, que aquí son siempre más que en cualquier otra parte. ¿Tenemos que recordar que mas del setenta por ciento de los seres vivos del planeta viven en sus bosques?.

En fin, antes de viajar del cielo a las raíces, el traje de los árboles se carnavaliza. Acepta el disfraz, el maquillaje, la provocación colorista, la ambigüedad. Parece un incendio y es que está apagándose el bosque. Creemos que muere y está naciendo. El aparente silencio no es mas que un roció de voces quedas y diminutas, el adiós de las hojas, que cuentan el sentido de la muerte. Su desmayo es una alegría.

Disfrutarlo en su tiempo…

Escrito por: Javier Morera

sábado, 9 de enero de 2021

APROVECHAR LO CULTIVADO

 


Comenzó el año 2021. Debido a la situación creada por la pandemia del Coronavirus, no tenemos ese ilusionado y atractivo calendario de citas, libros y películas que nos ocupa y persigue cada semana, cada día, cada ratito del año.

Aun así, como es normal, la vida sigue…

Me entero de que se ha dedicado este tiempo que nos empieza, por decisión de las Naciones Unidas, al consumo de las frutas y verduras para la alimentación humana. <http://www.fao.org/fruits-vegetables-2021/es/>

Me parece muy apropiado.

En primer lugar porque debemos y podemos dedicar nuestros “proyectos” a cosas y actividades que hacemos nosotros y para nuestro beneficio. Este es el caso de este año dedicado a mejorar el uso y consumo de frutas y verduras. Podemos y debemos vivir cultivando y consumiendo estos frutos directos de la naturaleza que nos aportan la vida y la salud en lugar de malgastar nuestras energías y recursos en industrias y transformaciones que no son tan útiles ni necesarias, pero que maltratan nuestro único paraíso que es el planeta Tierra… (Abuso del plástico, de los carburantes fósiles, de la madera…)

En segundo lugar, porque muchas personas pueden trabajar en esas producciones naturales, en el campo, en los pueblos, en países menos desarrollados… y así repartir tanto el trabajo como los beneficios y la responsabilidad de vivir en buena relación y comercio…

También nos recuerda esta invocación desde la Asamblea de las Naciones Unidas, que cuidemos  el no desperdiciar, el no tirar a la basura nuestros productos de la naturaleza que son las frutas y verduras. Cada vez que algo se desperdicia, malgastamos el agua y el suelo… el tiempo y el trabajo, la energía y tantos esfuerzos que no nos sobran…

Debemos equilibrar y economizar nuestro consumo… hacerlo justo y en sus necesidades y medidas…

Cuando hemos leído y aprendido… nos hemos cultivado y debemos servirnos de todo lo que tenemos y sabemos sin desperdiciar…

Aprovechémonos de lo cultivado y de lo conocido… sin despreciar nada… ni los libros… ni las frutas… ni la vida…


 Escrito por: Javier Morera