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jueves, 3 de abril de 2014

ONEGUIN



Esta semana nos acercamos a Eugenio Oneguin, una de las obras más representativas de la literatura rusa creada de la pluma de Alexander Pushkin, un genio de la poesía rusa de todos los tiempos, un poeta romántico que llegó a España tarde y de forma indirecta a través de sus compatriotas como Gogol, Dostoyevsky, Chejov…
El libro, novela en verso, es la esencia de la sociedad rusa del siglo XIX, es el reflejo de la personalidad del autor, su amor, su vida y su alma…
Y nos acercamos también a través de la película, una adaptación cinematográfica de 1999 de los hermanos Fiennes…
Pushkin nos descubre a Tatiana, una joven romántica, soñadora, diferente, que trasgrede las normas de comportamiento social de la época al declarar su amor a Oneguin a través de una arriesgada y comprometida carta:



Es la suprema voluntad
la que ha dispuesto que por siempre
te pertenezca; fue mi vida
preludio fiel de nuestro encuentro;
enviado fuiste por los Cielos,
mi buen guardián…Me visitabas
en mis ensueños; tu imagen
me consumía, me sentía
por tu mirada cautivada.
Ha tiempo dentro de mi alma
tu voz sonaba como un eco.
¡No fue sueño! Cuando entraste,
me dio un vuelco el corazón.
¡Es él! me dije, estremecida.

Y Oneguin, indiferente, insatisfecho, escéptico, un Don Juan pushkiniano que rechaza con frialdad ese amor que comprende años después…y que confiesa en otra carta:

Me aparté de todo aquello
que tanto amaba; ajeno a todos,
pensé que la felicidad
podría ser sustituida
en mi alma por la libertad.
¡Ay, cómo me equivocaba
y cuán cruel fue mi castigo!

Mas temo que mi humilde ruego
se interprete falsamente
cual una astucia despreciable;
ya me imagino las palabras
de su reproche indignado.
¡Oh, si supiera qué espantoso
es padecer de sed de amor,
arder y aplacar el fuego
a fuerza de la mente fría!
¡Es tan horrible anhelar
verter el llanto, abrazando
con vehemencia sus rodillas,
y declararle mis plegarias,
mi amor, mis penas, todo aquello
que colma mi doliente alma!

No voy a desvelar el final de la historia…pero como siempre no nos damos cuenta de la autenticidad y del valor de las cosas hasta que las perdemos o no las podemos alcanzar.





Escrito por Rosa Andrés

jueves, 17 de octubre de 2013

DE ONEGUIN A PU YI


¿Quién no conoce la historia de las hermanas Tatiana y Olga?... si, si las hijas de Larina… ese precioso  cuento de Pushkin que inmortalizo Tchaikovski en su ópera Eugene Oneguin… una bella narración rusa con ese personaje que le da el nombre y que algo de nuestro Don Juan tenía… cuando coquetea con la prometida de su amigo Lenski… y se retan… toda una trama romántica que apasionó al apasionado romántico al que le apasionaba el ballet, la danza, el teatro, el baile… y así se observa en el celebérrimo “Vals de Oneguin”…

¿Y quién no se ha deleitado con Romeo y Julieta, La Bella Durmiente o La Danza Eslava de este autor?… ¿Y con El Lago de Los Cisnes o El Cascanueces?... os invito a escuchar otra vez y más a este imaginativo y sensible ruso cosmopolita y a conversar en nuestra tertulia sobre sus mil anécdotas en este jueves otoñal…


Y el viernes, para no perder ni una tarde, una cita con Pu Yi y la azarosa vida de un emperador de la China casi medieval que se enfrenta a la modernidad de Japón y de Occidente… una entidad obsoleta que es arrastrada y abrasada por unas oleadas de revolución para las que no estaba preparado… como todos los que solo saben vivir en el ayer… asistidos por mamás costumbres y papás eunucos…
Los líderes, como los educadores, deben ser más adultos, más fuertes, más seguros… y desde el mañana guiarnos a los más sencillos… hasta el hoy de cada día… como los que nos han metido en las crisis con sus eslóganes tan brillantes de “gasta hoy que ya pagarás mañana”…
¡Lástima que no los coja a estos “visionarios” las juventudes rojas de Mao…

Escrito por: Javier Morera Betés