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miércoles, 8 de febrero de 2023

VIVIR BIEN LA VIDA

 


“No necesitamos magia para transformar nuestro mundo; ya tenemos, en nuestro interior, todo el poder que necesitamos: el poder de imaginar algo mejor”…

Esta es una de las frases importantes que nos lleva, de manera breve y amena, a reflexionar en las paginas de J. K. Rowling, que lleva por titulo: “VIVIR BIEN LA VIDA”…

Este es un pequeño libro, de poco volumen, que se lee rápido y se entiende con la sonrisa de la sencillez… pero con alta carga de pensamiento y metáfora… La autora de la saga “Harry Potter” y tantas otras obras, famosa y triunfadora en el difícil mundo de la literatura, nos ofrece un pequeño discurso, para una graduación de la celebre y elitista “Harvard”.

Comienza con esas bromas, basadas en ironías y paradojas extraídas de la realidad, que tanto gustan en la cultura anglosajona… Continua, ya muy en serio, recordando sin tapados, como ella misma, sufrió desde los problemas económicos y familiares, hasta los académicos y profesionales tan fáciles a una joven que tiene vocación sin recursos y profesión sin empleos… Y al final del pequeño texto, nos desnuda verdades que aun siendo oídas y predicadas, no se quieren aceptar… “Los beneficios inesperados del fracaso”… “La importancia de la imaginación”… el valor de seguir intentándolo y la inmensa suerte de tener amigos que nos siguen apoyando y confiando en nuestra valía…

Si, es fácil hablar del fracaso cuando no solo se ha remontado, sino que ahora se es una estrella de la vida publica… Es cierto que muchos y muchas no han tenido ese resultado… del fracaso han ido cayendo hacia lugares aun mas desolados y tristes… Pero si que resulta bueno ver a esta mujer que lo ha conseguido y recuerda que si ha triunfado es debido a que continuó tenaz y valiente, su idea y su vocación… Es bello contemplar esta secuencia… y os invito no solo a leerla, sino también a pensar cuantas veces, cada uno de nosotros hemos fracasado y hemos vuelto a la lucha… hasta conseguir unos u otros logros… Adelante pues con esa imaginación y esos valores de crecimiento y amistad que son nuestros escalones para ir ascendiendo el difícil camino de la vida… del triunfo, tal vez no social, pero si personal… ¡Adelante!

Escrito por: Javier Morera

martes, 15 de marzo de 2016

LOS IDUS DE MARZO


“El mal que hacen los hombres aún perdura tras ellos al morir; mas con frecuencia, el bien queda sepulto con sus huesos”. 

Con estas palabras inicia Marco Antonio su discurso ante la plebe de Roma -en la célebre obra de Shakespeare-, tras el cruel asesinato de Julio César. Aquel magnicidio y aquella arenga tuvieron lugar tal día como hoy, en la celebración de los Idus de marzo del año 44 a. C. Y ambas fueron el esbozo de un mundo nuevo. Si quitamos la primera, o modificamos la segunda, nada sería igual hoy, 2060 años después.

Muchos son ahora los que afirman que vivimos en un momento de cambio. También el siglo I a. C. fue uno de esos momentos cruciales en las que la Historia se acelera y las estructuras de todo un sistema tiemblan, se alteran y mutan para devenir en algo nuevo. Así como en el siglo III se inauguró lo que sería el feudalismo, y en el siglo XV lo que entendemos por capitalismo; en el siglo I a. C. se pusieron las bases del Imperio romano, el sólido asiento de un mundo cuyo legado aún abriga el nuestro. Porque sin el asesinato de de César, no habría un Augusto, y sin Augusto, no habría habido Imperio… Sin Imperio, ¿qué sentido tiene Europa?

Aquellos a quienes tocó vivir en los tiempos de César, fueron conscientes de la trascendencia de aquellos años ya olvidados para nosotros… fueron conscientes de la progresiva erosión del régimen republicano y del creciente recurso al “hombre providencial” que salvara la Res publica; fueron conscientes de que personajes como Vercingétorix y lo que representaban no tenía ya cabida en un mundo cada vez más grande, más homogéneo y más institucionalizado. Fueron conscientes de que la República moría con César. Y mataron a César. No obstante, y pese a aquel gesto desesperado, a la muerte de César le siguió la muerte de la República. Es difícil marchar contra el viento de los tiempos, y aquel siglo I era tiempo de cambio. Todo lo que significaba la República estaba agotado, y murió con César.

Del discurso que pronunció Marco Antonio delante del cadáver del “gran hombre” nació el mito que legitimaría un nuevo mundo: el Imperio. Para que llegase ese imperio, tendría que caer también Marco Antonio, pero eso es ya otra historia, el prólogo de un tiempo nuevo.


Quizá sería un ejercicio de reflexión el que, en estos tiempos de cambio, Europa conmemorase el 15 de marzo con la representación, en nuestros teatros, de esa magnífica obra de Shakespeare, “Julio César”. Quizá asimilar sus lecciones propiciaba la anagnóresis de una sociedad cada vez más alejada de los valores democráticos y más próxima a los valores del Imperio. No lo olvidemos: somos los herederos directos de ese mundo romano que edificó Augusto sobre la muerte de César -no es casual que siga presente su figura con tanta estatua colosal-… Pero en fin, como dice Marco Antonio, “¡Oh juicio, te marchaste con las bestias, y los hombres perdieron la razón!”.



Eloy Morera Gracia