viernes, 19 de diciembre de 2014

EL CALENDARIO Y EL DESTINO TERMINAN EN GAARDER


Hoy hemos terminado otro año completo, otro calendario de la Asociación, con una sesión dedicada al ciclo de Filosofía y Vida en el libro de “El Misterio del Solitario” de Jostein Gaarder, hemos hablado y hemos cruzado muchas opiniones… nos han quedado muchos temas sin tratar por falta de tiempo, como siempre… y para despedirnos y en honor a ese montón de amig@s seguidores os pongo algunas de las últimas citas de este imaginativo autor que estaban al final de nuestro power point:










Autor: Javier y Eva

domingo, 14 de diciembre de 2014

EL MISTERIO DE LA EXISTENCIA


En una entrevista que contestó Jostein Gaarder en Enero de 2005 para unos medios de difusión, se le preguntaba:

"-¿Le ha encontrado algún sentido a la vida?"

Y él contesto: “-Desde que tenía 15 años jamás he sentido que la vida careciese de sentido. Cada día está repleto de significado. Quizás lo único en esta vida que carece de sentido es la muerte. Pero la vida en sí esta llena de sentido.”

Con “El Misterio del Solitario”, libro muy galardonado y aplaudido, de este autor, terminamos el año 2014 en nuestra Asociación, y dentro de este apretado calendario, también con este libro, clausuramos el Ciclo de Filosofía y Vida…

Ha sido un año estupendo, lleno de libros, de películas, de tertulias, de excursiones, de ideas, de leer juntos y de vivir juntos mil momentos, mil emociones, mil aciertos, mil aprendizajes, mil amores…

Ha sido un Ciclo variado dentro del año y nos ha aportado unas reflexiones estupendas para seguir viviendo con filosofía y filosofeando sobre la vida… para seguir buscando y encontrando el sentido de cada día, de cada acción, de cada vida…

Gracias a todos por estar y por ser… Gracias a Gaarder que tanto nos aporta cada año… Gracias a la vida… que tiene tanto sentido y sentimiento…

Y, el 2015… seguiremos… con mucho sentido.



Escrito por: Javier Morera


sábado, 6 de diciembre de 2014

UN CAMBIO DE FRENTE, Y UN PERMISO


Erik Blair, escritor e izquierdista británico, vino a combatir al fascismo en España, tras el golpe militar de Franco contra el gobierno republicano. Cruzó el mar, países y montañas, para agarrar un fusil y unirse a las filas obreras españolas. Una vez en Barcelona, se unió a las fuerzas milicianas del POUM, y tras una improvisada y primitiva instrucción, marchó hacia el Frente de Aragón.

Banderas rojas que ondean ufanas contra el viento… Camiones que traquetean sobre las estrechas carreteras de la sierra: orgullosas aquellas; lentos los otros…

Y Erik llega a su destino. La Sierra de Alcubierre, nuestras áridas tierras de rastrojos y parideras, es donde pasará cerca de dos largos meses invierno… eternas guardias abrazado a un viejo fusil, salidas nocturnas a tierra de nadie, balas perdidas y monótona rutina… y frío; mucho frío. Sólo los que han vivido en una trinchera, saben lo que es el frío.


Manuel Gutierrez, en 1936, era un joven obrero de Barcelona afiliado a la CNT. Cuando el 19 de julio los anarquistas sofocan la sublevación en la ciudad condal, luchando codo con codo junto a la Guardia Civil, también Manuel saldría a las Ramblas con sus compañeros, celebrando el triunfo del pueblo. Pero mientras tanto, en Aragón, como en otras zonas del país, aquellas horas cruciales para nuestro siglo no se resolvieron de manera semejante y, en pos de la revolución, marcharon las fuerzas libertarias hacia el oeste. No bastaba con marchar con banderas por las calles; había que marchar al frente, y allí se fueron las banderas… y muchos jóvenes tras ellas; Manuel fue uno de ellos.

De miliciano, en Tardienta da Manuel con su boina rojinegra y su fusil. Lucha en la ermita y en el canal, en la trinchera y en las lomas, contra el frío y contra el hambre, contra los fascistas y contra sigo mismo. Al final, tras tanto batallar, le conceden un permiso, y vuelve unos días a su ciudad, Barcelona, con su familia…

Erik es inglés, y Manuel español; el primero lucha en las líneas del POUM, y este en las anarquistas… muy poco más les une a ambos: el día 13 de febrero de 1937, después de comer, la compañía de Manuel Gutierrez emprendió la marcha hacia Robres en perfecta formación. Hacía tres días que había terminado su permiso y volvía al frente. Y también a mediados de aquel frío mes de febrero se movilizaron los efectivos del POUM, pero en dirección opuesta: Erik abandonó Monte Trazo e inició una marcha de 80 km en camión hacia otra de las posiciones que cercaban Huesca.

Y entonces sucede: el destino, en su invariable marcha, une ambos hilos. 

En efecto, el sufrido Manuel y sus compañeros llegan a Robres, y escribirá luego el miliciano en su diario, con los últimos resplandores del sol: “a la entrada de Robres, muy cansados, nos sentamos en el suelo a descansar. Mientras descansamos, pasan en camión fuerzas del POUM”.

Quizá, y pese al cansancio, sentado en un camión, reparó Manuel en uno de aquellos hombres, más alto que el resto, balanceándose de un lado al otro al compás del vehículo. Era Erik… ¿vio él a Manuel?  Casi seguro. Y aunque tan sólo fuese un instante fugaz entre el parpadeo de una mirada y la deriva de la otra, aquel momento de conexión fue, no obstante, más profunda y total que la de dos personas que viven en el mismo rellano durante décadas, o que la de dos compañeros de trabajo tras años compartiendo la misma oficina y la misma mesa. Estoy seguro de ello, porque aquel vinculo no lo motivó ni el trabajo, ni la necesidad, ni la conveniencia, ni ninguna otra causa cotidiana: fueron sus respectivas ideas las que se encontraron, fue la misma fuerza de un ideal el que llevó al inglés y al español, al socialista y al anarquista, a cruzar sus caminos aquel día, en aquel lugar. Y aquella misma idea fue la lucha por la libertad.

Manuel volvió al frente y participó en la gran ofensiva de Huesca, en el transcurso de la cual halló la muerte algún día de septiembre de aquel mismo año de 1937, siete meses después de cruzarse con Erik. Antes, coincidió con mi abuelo en la Sección de Transmisiones y juntos compartieron penurias y alegrías… pero eso ya es otra historia. Hoy, solo sabemos de Manuel que luchó en el 493 Batallón de la 124 Brigada Mixta, y que inició un diario que no pudo culminar.

Erik Blair, más conocido como George Orwell, volvió a su tierra e inmortalizó sus experiencia en “Homenaje a Cataluña”, un relato desgarrador que, en gran medida, inspiraría su posterior y más insigne obra, “1984”. Hoy, años después de su muerte, es una figura clave de la literatura por su reflexión crítica y hasta profética a cerca del totalitarismo y el poder.

Cuando, estos días en los que despierta nuevamente el duro invierno, paso otra vez esas hojas en las que el autor nos transporta a la guerra de nuestros padres; me emociono por lo que muchos de ellos sufrieron, por lo mucho que creyeron… por lo mucho que todos perdimos… ¿Qué no tendríamos si hubiese caído Orwell?... Y… si Manuel hubiese salvado la vida… ¿Qué tendríamos?



Escrito por: Eloy Morera

jueves, 4 de diciembre de 2014

REFUGIARSE EN UNA LECTURA…


Nicholas Sparks, el escritor sensible de los paisajes de Carolina del Norte, nos visita otra vez con sus protagonistas llenos de humanidad y conflicto.

La obra de este año es, “Un lugar dónde refugiarse” y en ella se enredan asuntos de maltrato a la mujer, Indefensión Aprendida, acoso, personalidades “tóxicas”… pero también se relata en esta historia la importancia del amor, de la amistad, de la soledad, de la educación de los hijos, y de lo difícil que es vivir en sociedades tan antisociales que nos engullen y nos devoran… dónde todo se quiere convertir en trabajo, consumo y soledad…

Y, como siempre en las obras de Sparks, el ambiente atmosférico, los paisajes, las historias personales, los sentimientos… todo eso por lo que nos gusta y que le hace “vender” tantos libros.

También se llevó a película… y también fue un éxito en U.S.A… en nuestra tierra… un fracaso… claro, nosotros con seguir las aventuras de la Duquesa de Alba o de Torrente, ya tenemos bastante…



Escrito por: Javier Morera


martes, 25 de noviembre de 2014

EL SUEÑO DE LA RAZÓN CREA MONSTRUOS; EL HUMO LOS DISFRAZA


Al alba del 7 de diciembre de 1941, el cielo amaneció brillante sobre Pearl Harbor. Pocas horas después, densas fumarolas lo oscurecieron por completo, y también el mar, el sol, y hasta las palmeras quedaron anegadas por ellas.

Los que se habían acostado entre ilusiones de futuro y melodías hawaianas, se levantaron con el estruendo de torpedos y explosiones. El humo empezó a elevarse, negro y espeso como la sombra de un gigante. Yamamoto, comandante de la flota japonesa, dice en esas magníficas películas de guerra tras el ataque japonés a la Flota del Pacífico: “Me temo que lo único que hemos hecho es despertar a un gigante dormido”. El gigante era la guerra, y despertó en Pearl Harbor. Su sombra se empezaba a proyectar de manera portentosa sobre el cielo, negra… muy negra.

¡Cuántas ideas e ilusiones, cuantos amores, amistades e inquietudes… cuántas vidas se esfumaron entre aquellas columnas de humo! Toda la alegría que iluminaba los cielos y playas de Hawai, se transformó en el terror y la amargura que ennegreció los mismos cielos y las mismas aguas… todas las emociones ardían y se consumían… se hacían humo. ¡No nos engañemos! En Pearl Harbor no se hundieron barcos, no seamos tan materialistas… los barcos no son nada, ¡hierro, cables, chatarra… dinero! No, en Pearl naufragó la esperanza de millones de personas que creían en la paz, por que en aquellos años en que aún vivía en la memoria el drama de la Gran Guerra, la gente confiaba en la paz para siempre… ¡no habían muerto en vano todos aquellos valientes en las trincheras de Francia, sus padres y amigos, hacía solo veinte años!…

 El 7 de diciembre de 1941 aquella esperanza se perdió, se volatizó, se hizo humo… un humo tan negro que ni los pilotos japoneses podían ya acertar a distinguir sus objetivos desde los rápidos Zero. Eso fue Paerl Harbor, el fin de la utopía. La razón había estado dormida… las bombas podían haberla despertado para alertar del peligro, pero el humo la cegó. Porque mientras existan imperios, existirá una guerra, y siempre volverá la guerra. Los que no volverán son los casi 2000 marineros que permanecen en el interior del USS Arizona. Volvieron a reflotar casi todos los barcos, pero aquellos valientes que marcharon a Europa y murieron en las playas de Normandía, esos no volverán a levantarse.

Muchos, recuerdan aquel 7 de diciembre como una fecha infame, pero lo realmente infame fueron aquellos anuncios patrioteros que, cebándose en la desesperanza que ocasionó el ataque, alentaron a un pueblo a luchar. Lo realmente infame es que, mientras un puñado de capitalistas y militares creaban guerras para aumentar su poder, echasen mano de los románticos para que las hicieran por ellos… para eso nos quieren, en eso nos emplean, así morimos.

¡Ah, no!, espera, es verdad: que los japoneses, de acuerdo a su expansión imperialista, atacaron al corazón de Estados Unidos, y había que defender la democracia y la libertad, es verdad… perdón, es que olvidaba que, dentro del proceso de expansión imperialista de los EEUU, Hawai había pasado a formar parte del territorio nacional en 1898, ¡qué despiste memorístico!


Escrito por: Eloy Morera


sábado, 22 de noviembre de 2014

LEIDOS


Y una vez más hicimos evaluación. Los que hemos recibido formación en ciencias sociales debemos someternos a procesos de medida, de comprobación, de evaluación… Se nos enseñó que podría ocurrir que lo hiciéramos todo bien… con títulos y protocolos adecuados, con las técnicas idóneas, en su tiempo y forma… con la mejor de las intenciones… pero que no resulte la solución adecuada… que no se consigan los objetivos… que no se alcance la meta propuesta… que no se logre el fin…

Algunos miden producción… nosotros hemos seguido el calendario… otros miden calidad… nosotros hemos leído libros y autores estupendos, reconocidos… Hay quien mide cantidad de lectores… y en eso somos pocos… siempre los mismos… lo peor es cuando te planteas medir lo que hemos aprendido… lo que sabemos… lo que ya tenemos claro… los libros nos ayudan a entender cada vez menos estas manadas de rebaños de personas grises que van corriendo siempre pero no llegan nunca a ninguna parte…

Leemos… somos leídos…
El leer hace que te plantees estas sociedades del rebaño…
Por esto te decimos… en vez de beee… beee...    mejor… lee… lee…
¡¿Si todavía existes?!...



Escrito por Javier  Morera  Betés

miércoles, 19 de noviembre de 2014

EL SIGLO DE LAS CALABAZAS


El año 2012 leímos en nuestro “Rincón” del ciclo de filosofía y vida, el libro de Fisher, “El Caballero de la Armadura Oxidada” y nos pareció un cuento muy fácil y simpático para pensar en muchos de esos “puntos negros” que los psicólogos llamamos crisis y que debemos ir superando por nuestros devaneos y devenires…

El pasado 2013 lo retomamos con “El Regreso del Caballero de la Armadura Oxidada” y nos planteamos algunos de los problemas que surgen en las familias de los Caballeros de A. O….

Y este año, con Rosetta Forner, nos hemos introducido en la gran plantación de calabazas para Caballeros de A. O que ha sembrado esta “coach” desde el inicio de este siglo.

Un par de citas de este libro pueden ser claras introductorias a su imprescindible lectura para los que buscan el intento y consecución de tratos sociales y/o afectivos… y, por otra parte, les animo a los tantísimos aficionados y forofos de ese difícil y tan erudito arte de la cocina, tan de moda en nuestros días, a que aprendan a “condimentar” calabazas, ya que se esperan grandes cosechas y las tendremos en todas las esquinas y niveles en clara y franca promoción…

“Toda decisión puede ser rectificada
Toda decisión puede ser divorciada”.
En: Cap. 1 de la primera parte de La Reina que dio Calabazas…

“A veces, uno se casa, en su primer matrimonio con las lecciones incompletas de su incosciente”.
En Cap. 5 de la primera parte de La Reina que dio Calabazas…

(Eva, repartiendo calabazas…)


Escrito por: Javier Morera