Tal vez conozcas la historia de una joven de 25
años, francesa, que investiga y adelanta en su trabajo fin de carrera en
filosofía, sobre la velocidad y rapidez excesiva con que nos “oprime” esta
sociedad, en el París del siglo XXI... Tal vez recuerdes que esta muchacha se
llama Leonor, en honor a esa gran mujer que fue Leonor de Aquitania, pero que
le llaman Nelly…
Nos encontramos con ella por la orilla del Sena, una
mañana de otoño… y pronto sonreímos con sus múltiples pequeños recelos y
miedos… vergüenzas… timideces… situaciones que, tal como ella las vive, sin ser
desgracias, la hacen no cumplir sus motivaciones… Tiene miedo a volar, y eso le
separa de algunas oportunidades para sus objetivos, aunque, precisamente por
eso, otras oportunidades, tal vez mejores y agradables le abren otras puertas
en su vida…
Nicolás
Barreau, con su habilidad de
enredos y coincidencias nos lleva de la mano por Paris y Venecia, con estas
aventuras de Nelly, y nos enreda en sus redes de sentimientos, personalidades,
costumbres y tópicos hasta crear un ambiente muy simpático y amable en sus más
de trescientas páginas.
Siempre el eje es el amor, pero visto desde muy
diferentes perspectivas… con recuerdos de las dificultades de conciliar parejas
en otras épocas no tan lejanas… o los otros obstáculos laborales y geográficos
que ahora nos afectan…
Es bonito y algo exagerado como las coincidencias
para bien y para mal, se suceden por todo el relato… y las “señales” del amor,
o de algún ser que nos ha querido mucho, nos guía de forma intuitiva o
misteriosa hasta esos lugares donde la casualidad nos sorprende y cambia el
destino.
Con nuestra educación objetiva y científica, nos
hacen sonreír estas circunstancias que parecen determinismo divino o magia
estelar… pero también es cierto, que cuando piensas en algunos cambios de
sentido que todos hemos dado, te preguntas como, por algún detalle insignificante,
que cambio algo, nos afectó tanto en los posteriores caminos de nuestros pasos…
Si no la recuerdas, la novela se llama: El Café de los Pequeños Milagros, y con ella puedes pasar unos ratitos muy simpáticos recorriendo Venecia y tus propias historias sin explicaciones… que seguro que tienes… especialmente si eres sensible, romántica o romántico…
Escrito por: Javier Morera


No hay comentarios:
Publicar un comentario