miércoles, 13 de junio de 2018

SOLO DE NUEVO EN LA TURBULENTA OSCURIDAD




El próximo día 12 de Julio, justo dentro del trascurrir de un mes, tenemos una cita con una obra curiosa, triste y significativa de una época, de un autor…

Una obra que me atrae y en la cual me sumerjo de vez en cuando, en sus descripciones lentas y melódicas, en sus pocos momentos de felicidad y alegría, en sus muchas líneas de melancolía, de sensibilidad de vivir un mundo de contrastes, de encuentros y de pérdidas… una etapa entre guerras de generaciones perdidas, de ilusiones desilusionadas y de amores muy mal correspondidos entre el no pensar y pasar sin entender…

Si, como ya sabes, se trata de F. Scott Fitgerald… y su obra El Gran Gastby, que comienza con unas líneas famosas y herméticas para no dejarse llevar por los juicios tan fáciles desde nuestra visión “acomodada” y resuelta…

“En mis años mozos y más vulnerables mi padre me dio un consejo que desde aquella época no ha dejado de darme vueltas en la cabeza.
“Cuando sientas deseos de criticar a alguien” -fueron sus palabras- “recuerda que no todo el mundo ha tenido las mismas oportunidades que tú tuviste.”

Pero quiero hacer hincapié en esa fuerza de paisaje psicológico y clima de nostalgia y adoración en que nos deja el final del capitulo primero… cuando el narrador ya nos presenta a su vecino extraño y distante… El Gastby…

“Ya se reflejaba bien el verano en los techos de las hosterías y en las estaciones de camino donde las nuevas bombas de gasolina rojas se erguían en medio de sus fuentes de luz; cuando llegué a mi predio en West Egg puse el auto bajo el cobertizo y me senté un rato sobre una podadora abandonada en el césped. El viento se había ido, dejando una noche ruidosa y brillante, con alas que batían en los árboles y el persistente sonido de un órgano a medida que los fuelles abiertos de la tierra les insuflaban vida a los sapos. La silueta de un gato en movimiento se recortó contra los rayos de la luna, y al volver mi cabeza para mirarlo, me di cuenta de que no me encontraba solo: a unas cincuenta yardas, la figura de un hombre con las manos en los bolsillos, observando de pie la pimienta dorada de las estrellas, había emergido de las sombras de la mansión de mi vecino.
Algo en sus pausados movimientos y en la posición segura de sus pies sobre el césped me indicó que era Gatsby en persona, que había salido para decidir cuál parte de nuestro firmamento local le pertenecía.
Decidí llamarlo. La señorita Baker lo había mencionado en la comida, y esto era suficiente para una presentación. Pero no lo hice ya que mostró un repentino indicio de que se sentía contento en su soledad: estiró los brazos hacia las aguas oscuras de un modo curioso y, aunque yo estaba lejos de él, pude haber jurado que temblaba. Sin pensarlo, miré hacia el mar, y nada distinguí salvo una sola luz verde, diminuta y lejana, que parecía ser el extremo de un muelle. Cuando volví a mirar hacia Gatsby, éste había desaparecido y yo me encontraba solo de nuevo en la turbulenta oscuridad.

Poco puedo escribir, al lado de este maestro sin estropearlo…
¿Se pintó a si mismo Fitgerald a través de su amigo y narrador Nick Carraway?...

Seguro que has visto una de las películas con esa historia y titulo… no es lo mismo… ¡lee!… pero cuida no te metas en la trama y te encuentres por las noches mirando al dique con la luz verde, al otro lado del mar… Ten cuidado no termines como el pobre Jay…


 Escrito por: Javier Morera

sábado, 9 de junio de 2018

DE GAARDER A GAARDER



 
Gaarder nos vuelve a sorprender. Lo primero que te ocurre cuando lees cualquier libro de Gaarder, es que te sorprende, recibes sus letras y lees sus conceptos mientras adoptas la cara infantil de la sorpresa y la emoción del descubrimiento…

Poco a poco, pasas a la satisfacción de un estado de alegría, de gozo, de gusto y de buen gusto…
¡Te encanta!

Luego, cuando los procesos metabólicos están haciendo su tarea intrapsiquica para digerir los productos moleculares de tan compleja filosofía cognitiva, entonces, aparecen pequeños rasgos de envidia… ¿Cómo no había pensado yo esto antes?... y son vencidos por “Mecanismos de Defensa del Yo” tranquilizadores de Identificación egocéntricos… ¡Ya lo había observado yo eso hace mucho!...

Así el maestro Gaarder nos lleva desde el estadio infantil del hallazgo hasta el senil de “ya te lo decía yo”…

Mientras tanto creces, maduras, aprendes, disfrutas y dejas de ser manipulado por esa cultura pasota y absurda de vivir el momento y no pensar para así poder saborear ese helado de jengibre mientras tus nietos están perdidos en algún lugar del Parque Jurasico…

Gaarder esta semana nos lleva a “El Castillo de los Pirineos”, pintado por un belga muy “surrealista” y a tratar el problema del creer o no creer, del amar o trabajar, del Romanticismo o del Nihilismo, de vivir o morir para el mas allá…

¿Y tú, que haces esta semana?

Yo termino este post como he comenzado, con Gaarder



Escrito por: Javier Morera

martes, 5 de junio de 2018

ESQUILO ESTA PASADO DE MODA




Este jueves, primera sesión de junio de este año, retomamos la tragedia griega clásica. Ya casi resulta difícil encontrar en una biblioteca popular las obras clásicas de este ámbito… están pasadas, trasnochadas, nadie las busca, nadie las lee… si preguntas por una película o grabación de estos títulos, la sonrisa se hace sorpresa… la búsqueda resulta arqueológica y la investigación resulta infructuosa… Las bibliotecas tienen lo que es demandado… no puede ser buscado por los usuarios lo que no es conocido… no se usa lo no valorado, lo no deseado, lo no publicitado por cadenas de distribución, de venta… o al menos de educación…

La tragedia pura, aislada de comedias y sátiras,  nace en Gracia, solo en Grecia, la Grecia clásica, en la época demócrata… casualidades de la Historia… y nace para que unos ciudadanos se hagan responsables, cultos, adultos, maduros… para que sepan entender y dirigir su destino, para que se sitúen en sus decisiones sobre los grandes temas… los temas de siempre… el destino, la nobleza, la muerte, las obligaciones, las fidelidades y las traiciones…

El Gran tema de la tragedia clásica es el dolor… el dolor de decidir contra los seres queridos, el dolor de sacrificarse y perder el beneficio de escapar, el dolor de saber que no se puede evitar el dolor… el dolor humano… el miedo a la muerte que es dolor… el dolor por no poder evitar el dolor de los demás…
Pero en nuestra época, esto es demasiado doloroso, vivimos la cultura posmoderna… y eso del dolor no nos gusta ni en el nombre… preferimos hablar de problemas, conflictos, crisis o dificultades… el dolor hay que anestesiarlo, extirparlo, ocultarlo y alejarlo… Por eso se busca la comedia… la farsa, la burla, la broma y la chirigotaza antes que afrontar el dolor a lo que nos afecta y supera…

Los griegos se sabían humanos y se proyectaban en héroes, ya que ellos también sufrían y morían con dolor de humanos, aunque fueran semidioses… Hoy nos creemos superhéroes del engaño, del placebo, de la mentira y el regateo… unos pocos siguen viviendo más y mejor a costa del dolor de muchos y nadie debe ni siquiera de “mencionarlo”…

Y dentro de los autores trágicos griegos, nos dedicamos, en esta ocasión a Esquilo, el mas olímpico, el mas serio y formal de los autores…
Esquilo es distante, es ortodoxo en las formulas y clásico en los motivos, es de cerrar los sentidos en sus trilogías, es de magnificar la tragedia y completar el mito, es de palabras grandes para decisiones grandes…  Busca la justicia, la moderación, la concordia, el perdón… Y siempre nos enfrenta el pueblo y su sabiduría contra el poder, contra la tiranía y el abuso de la fuerza… ¡Que temas tan humanos, tan importantes, tan actuales!...

Los estantes de las bibliotecas están llenos de libros de cocina… de técnicas de venta… maneras de desgravarse en los impuestos…
Algunos, como Esquilo, estamos pasados de “moda”…



Escrito por: Javier Morera



miércoles, 30 de mayo de 2018

LEER VELÁZQUEZ, PENSAR CON SHAW



Termina mayo, mes de mayores, de flores, de fiestas de primavera y de madres… Siguen pasando las hojas del calendario, las páginas de nuestra agenda y las de libros y libros que seguimos comentando…
La semana pasada leímos lienzos preciosos de Velázquez… bodegones, batallas, retratos…

Si nos motiva y complace leer libros, tal vez mas nos inquieta “leer” entre colores y luces los significados de estos pintores y artistas que nos dejan su policromo mensaje, su biografía colorida y detallada, sus conocidos y famosos retratos e imágenes…

Libros para entender los cuadros, cuadros para “ver” sus capacidades… palabras que llenaron nuestra tertulia y nunca llegan a “decir” todo lo mucho que hay en esas capacidades de artistas tan magníficos…

Esta semana Pigmalión de George Bernard Shaw, otra mano maestra que plasmó en teatro lo que todos queremos saber sobre tantos temas sociales y humanos…

Nos disolvemos en la sociedad de principios del siglo XX, un Londres de culturas superpuestas y de clases diferenciadas por prejuicios y maneras… Han cambiado desde entonces las modas de vestir… y poco más… todo continúa suficientemente diferente como para que no se note que es similar….

No nos bañamos dos veces en el mismo río, pero mi abuelo tenía los mismos problemas que yo… que tendrán mis nietos… trabajo, familia, educación…
¿Quién soy? ¿Qué soy? ¿Un producto o un proceso? Hoy tenemos unas palabras más que hace un siglo… somos mercancías… de una época consumista…



Escrito por: Javier Morera